cultura

Clanes regresa el 3 de abril para romper la paz de los padín

La Ría de Arousa vuelve a oler a contrabando. Netflix estrena el 3 de abril la segunda temporada de Clanes, la serie que ya arrasó en 82 países y que ahora amenaza con destripar del todo a la familia narcotraficante más poderosa de Galicia.

Una abogada y un hijo de pescador a cuchillo

Ana (Clara Lago) y Daniel (Tamar Novas) juraron huir del negocio. Ella se fue a Madrid; él, a mar abierto. Pero el dinero sucio siempre regresa a la costa. La trampa se cierra: ella defenderá al clan rival; él pisará de nuevo la cubierta del Narco Tres. Entre ambos, el amor se convierte en moneda de cambio y la lealtad, en sentencia de muerte.

La ficción bebe de sumarios reales de los años 90: caletas, lanchas neumáticas, patrulleras sobornadas. Lo que no figura en los informes policiales es la química entre Lago y Novas, que esta vez se rompe en tiempo real ante la cámara. «No hay escena de reconciliación», adelanta la actriz. «El guion apuesta por la herida abierta».

Luis zahera se suma como paciente de peligro

Luis zahera se suma como paciente de peligro

El galardonado con dos Goya se une al reparto en el papel de Paco El Curilla, un ex carcelero convertido en sicario que dispara con la boca antes que con la pistola. Su llegada desplaza el eje de poder: Zahera encarna el caos que faltaba a la trama, un virus que se replica en cada frase. «No es el malo de la temporada, es la temporada entera», resume el creador Jorge Guerricaechevarría.

Con él regresan Xosé Antonio Touriñán, Melania Cruz y Miguel de Lira. También María Pujalte, cuya fiscal antidrogas empezará a contar cadáveres antes que cajas de pescado. El rodaje se cerró en octubre en Cambados, donde vecinos y extras guardan silencio como si aún resonaran los motores de los speedboats.

El éxito que netflix no vio venir

El éxito que netflix no vio venir

El estreno de la primera entrega colgó el cartel de «no hay habitaciones libres» en la plataforma: 82 territorios dentro del Top 10 y liderazgo global de habla no inglesa. El secreto no fue el marketing, sino el acento. El gallego, el castrapo, el susurro de quien conoce la pleamar. Ahora la expectativa se dispara: la compañía ha doblado el presupuesto en barcos y efectos prácticos, pero el verdadero salto está en el guion, que ya avanza una tercera entrega por si la sangre sigue manando.

El 3 de abril los capítulos caerán completos. La costa estará más oscura. Y la moraleja, como dice un pescador del lugar, «quien entra en la ría con saco, sale con el alma mojada».