Hallan la página perdida del palimpsesto de arquímedes en un museo francés
Llevaba décadas escondida en un museo de provincias francés, debajo de una pintura de Daniel entre leones. La hoja número 123 del palimpsesto de Arquímedes, extraviada durante casi un siglo, apareció en el Museo de Bellas Artes de Blois. La encontraron investigadores del CNRS, el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, y el hallazgo tiene más capas que el propio pergamino.
Un manuscrito con más vidas que un gato callejero
La historia de este documento es, en sí misma, una novela de aventuras que ningún editor se atrevería a inventar. El palimpsesto fue confeccionado en Constantinopla hacia mediados del siglo X. Sobrevivió al saqueo cruzado de 1204, aunque no de forma muy digna: unos monjes lo arrastraron hasta un monasterio en el desierto de Judea. El pergamino era caro, elaborado con piel de cabra, y la ortodoxia religiosa no tenía paciencia para los teoremas. Así que lavaron, rasparon y escribieron encima los conceptos científicos de Arquímedes, fechados en el siglo III a.C., sustituyéndolos por textos devocionales. Una práctica que hoy nos parece una barbaridad y que entonces era simple economía doméstica monástica.
Siglos después, ya en la década de 1930, el manuscrito cayó en manos de Salomon Guerson, un comerciante de arte judío afincado en París. Cuando no logró venderlo en 1932, tomó una decisión que mezcla el pragmatismo con la irreverencia: le añadió ilustraciones medievales apócrifas para hacerlo más atractivo al mercado. Una de esas intervenciones es precisamente la imagen de Daniel con aureola y dos leones tranquilos que cubre el reverso de la página recién localizada. Guerson intentaba vender un manuscrito antiguo disfrazándolo de algo más vistoso. No funcionó del todo, pero sí consiguió ocultar aún más lo que ya estaba oculto.

Cómo se identifica una hoja perdida hace cien años
La clave estuvo en las fotografías que el estudioso danés Johan Ludvig Heiberg tomó en Constantinopla en 1906. Esas imágenes, conservadas hoy en la Royal Danish Library, permitieron a los investigadores del CNRS comparar la hoja encontrada en Blois con el registro histórico. La coincidencia fue total. La hoja número 123, la que faltaba, estaba ahí, en un museo de Blois, mirando al techo.
Lo que contiene esa página no es menor. Diagramas geométricos y un fragmento del tratado de Arquímedes Sobre la esfera y el cilindro yacen debajo de los textos litúrgicos añadidos por los monjes. El problema es que siguen ocultos. Todavía. Pero el CNRS ya tiene un plan: aplicar espectroscopía de fluorescencia de rayos X al reverso decorado con Daniel para analizar la composición elemental de los materiales y, con suerte, leer lo que hay debajo de la pintura moderna. Es la misma lógica con la que un médico mira a través de la piel sin abrir nada.

El manuscrito que llegó a christie's por dos millones de dólares
En 1998, la hija política de Guerson sacó el palimpsesto a subasta en Christie's. Se vendió por 2 millones de dólares a un comprador que nunca reveló su identidad. Ese anónimo mecenas cedió el manuscrito en préstamo al Walters Art Museum y financió su restauración y análisis científico. El documento llegó con bordes quemados y colonias de moho. Los resultados de ese trabajo se expusieron por primera vez en 2011, en la muestra Lost and Found: The Secrets of Archimedes.
El palimpsesto alberga siete tratados originales de Arquímedes. Entre ellos, dos que durante siglos se creyeron perdidos para siempre: El método de los teoremas mecánicos y El Stomachion. También contiene la única versión griega que ha sobrevivido de Sobre los cuerpos flotantes, el texto donde Arquímedes formuló sus leyes sobre la flotación. El mismo principio que, según la leyenda, gritó desnudo por las calles de Siracusa.
Dos hojas siguen sin aparecer
El hallazgo de Blois no cierra el caso. Todavía faltan otras dos hojas del manuscrito, según confirmó el CNRS. Pueden estar en cualquier parte: otro museo de provincia, una colección privada, el fondo olvidado de algún archivo eclesiástico. El CNRS espera que este descubrimiento reactive el interés por rastrearlas y, al mismo tiempo, impulse una reevaluación completa del palimpsesto con tecnologías de escaneo más potentes que las empleadas a principios de los años 2000. Hay pasajes que llevan más de una década resistiéndose a ser leídos.
Veintiséis siglos después de que Arquímedes los escribiera, sus palabras siguen peleando por salir a la superficie. Y, por ahora, van ganando.