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Rosalía devolverá el dinero de milán, pero los vip seguirán pagando por un concierto que no existió

Quince minutos antes de desplomarse, Rosalía pidió disculpas desde el escenario de Milán. «He intentado seguir con el show hasta el final, pero estoy realmente mal». El micrófono captó el esfuerzo en su garganta; la cámara, la bilis en la comisura de sus labios. A los fans les quedaban tres canciones y una ilusión entera por estallar. Hoy, Ticketmaster les devuelve el dinero, pero no la noche.

El reembolso llega con fecha de caducidad: 2026

La empresa ha anunciado que el importe —más gastos de gestión— empezará a fluir el 7 de abril y podrá hacerlo, con suerte, hasta el 30 de junio de 2026. Dos años y medio para recuperar 80 euros que muchos gastaron en octubre. El trámite se hará por el mismo canal de pago, como si devolver la ilusión fuera un simple reverse charge. Pero hay un candado: los que compraron la experiencia VIP no verán un céntimo de la parte «premium». Ya disfrutaron, argumenta la promotora, del catering, la camiseta y la primera fila para ver a su ídola vomitar tras bambalinas.

En el Fiera di Milano quedaron 12.000 almas colgadas de un light stick que dejó de parpadear. La estrella catalana, que arrancó el LUX Tour en Lyon el 16 de marzo, solo tenía una fecha italiana. Cancelarla deja un agujero en la geografía europea de la gira: París dos veces, Milán cero. Los mapas de los fans ahora dibujan un vacío en la bota que ni el reembolso llena.

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La capital española acogerá cuatro noches seguidas hasta el 4 de abril. Después, Lisboa, Barcelona otra vez, y la travesía atlántica que terminará el 3 de septiembre en el Coliseo de Puerto Rico. Entre ensayo y ensayo, la pregunta persiste: ¿se repetirá el episodio? Los técnicos de la gira han blindado la catering box con desinfectante de grado hospitalario, pero la paranoia campa: ¿Y si fue el sushi del backstage? ¿Y si el virus vive en los camerinos?

La artista, mientras tanto, publicó una historia desde una ambulancia. «Me siento mucho mejor», dijo. La misma frase que usan los políticos tras un escándalo y los futbolistas tras una lesión: una forma de despedir al problema sin mirarlo a los ojos. En el feed ya aparece ensayando para los BRIT Awards, donde la coronaron Artista Internacional del Año. El show debe continuar; la factura, también.

La lección es cínica y clara: la música en directo ya no se mide en decibelios, sino en cláusulas de devolución. Y mientras Rosalía eleva su cortejo de símbolos religiosos y reguetón avant-garde, en Milán queda una estela de camisetas sin sudor y de pulseras VIP sin cortar. El reembolso llegará, sí, pero la noche robada no tiene fecha de validez: caducó el 25 de marzo a las 22.17, justo cuando la cantante se agarró el estómago y el telón cayó antes de tiempo.