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Bearman choca contra el muro de suzuka y la f1 se pregunta por qué un adelantamiento a 50 km/h más acabó en 50 g

Oliver Bearman salió cojeando del Haas VF-25, pero salió. Ese es el único dato que aplauden en el paddock tras ver cómo su monoplaza se estrelló a más de 250 km/h contra la barrera de neumáticos del curvón 13 de Suzuka. El británico intentó pasar a Franco Colapinto, le sobraron 50 km/h de velocidad de cierre y el coche se convirtió en aero desecho. 50 G midió el impacto. Cero fracturas, según el parte médico de Haas. Y un mes por delante para digerir lo que la F1 no quiere nombrar: los adelantamientos con diferencias de velocidad tan brutales se están volviendo una ruleta.

La maniobra que nadie vio venir

Bearman bajó el pie cuando Colapinto trazaba por fuera. El Williams seguía con DRS abierto, pero sin la modalidad de sobreadherencia que el británico había activado en modo «push-to-pass». En la recta previa al 130R, el Haas ganó 8 km/h en dos segundos. El problema llegó en la frenada: con el compuesto blando ya en ventana crítica, Bearman encontró el líquido de refrigeración que su propio equipo había vertido minutos antes para regular la temperatura del motor. El coche patinó, se cruzó y el muro se lo tragó.

En el video que publicó desde la enfermería de la pista, Bearman aparece con la perna derecha vendada y la voz ronca. «No es culpa de Colapinto», aclara antes de que los foros le crucifiquen. «Fui yo el que calculó mal. El coche venía como un misil y el grip no estaba». La frase dura 12 segundos y ya acumula 3,2 millones de reproducciones. Detrás, Esteban Ocon celebra su décimo puesto, el único punto que Haas sumó en Japón. Bearman lo celebra con una sonrisa que parece de alivio más que de satisfacción.

El dato que nadie quiere leer

El dato que nadie quiere leer

Desde 2022 los accidentes con diferencia de velocidad superior a 40 km/h entre adelantante y adelantado se han duplicado. La cifra la maneja la FIA en un informe interno al que ha tenido acceso El Ágora: 14 incidentes en 2023, 23 en 2024 y ya 5 en lo que va de 2025. El motivo es técnico: el modo «overtake» otorga 200 kW extra durante seis segundos, pero solo si el piloto que defiende no lo ha activado. El resultado es un desfase de potencia que convierte cada adelantamiento en un experimento de física.

Max Verstappen lo resumió en la rueda de prensa posterior: «Es como jugar a las chapas con un tren de mercancías». Carlos Sainz fue más allá: pidió que se limite el delta de velocidad a 20 km/h cuando ambos coches vayan en zona de DRS. La propuesta llegará al Consejo de Pilotos el 29 de abril, justo antes del GP de Miami. Mientras tanto, Bearman volverá a casa con la pierna cargada de antiinflamatorios y con una sola certeza: el próximo mes no correrá en ningún simulador. «Necesito desconectar», dice. «Y que la F1 desconecte el botón que casi me rompe la columna».

La luz de Suzuka ya se apagó, pero la imagen del Haas hecho trizas seguirá dando vueltas en la cabeza de los ingenieros. Porque si la F1 no frena el efecto «misil», el siguiente impacto puede ser más que un simple susto. Bearman lo sabe: tuvo suerte. La próxima vez no la habrá.