Burns silencia a pittsburgh y reds suman tercera victoria seguida

Chase Burns le dio anoche a Cincinnati la medicina que el equipo buscaba: cinco entradas de apenas un hit, su primer triunfo en Grandes Ligas y la tercera victoria consecutiva de la campaña tras blanquear 2-0 a los Pirates.

Un debut que huele a confianza

El abridor de 24 años no necesitó lucirse con rectas de 100 mph; le bastó mezclar su slider tardío con un cambio de velocidades que dejó a los bateadores de Pittsburgh adelantados. Siete ponches, tres boletos y una sola carrera sucia en su haber fueron suficientes para que el dugout explotara en aplausos cuando José Franco le entregó el relevo en la sexta.

Lo que nadie cuenta es que Burns llegó al Great American Ball Park con una foja de 0-3 y 4.57 de efectividad en 13 comparecencias del año pasado. Anoche borró esa línea con letras de molde. El cuarto inning fue su examen: tablero lleno, dos outs, Jared Triolo con madera caliente. Burns lo hizo ver un strike en la esquina baja y luego lo dejó sin swing en un cambio que se hundió como piedra. Silencio en la tribuna, 2-0 en el marcador.

La ofensiva no fue un tren, pero sí un reloj suizo. Elly De La Cruz abrió la cuarta con sencillo, se descuidó en el intento de robo y el dirigente David Bell casi se come su casco. No importó: Sal Stewart caminó, Suárez conectó imparable y Spencer Steer empujó con elevado de sacrificio. Will Benson cerró la cuenta con un triple que hizo eco en el rincón derecho. Dos carreras, cuatro hits, cuatro pasaportes para Braxton Ashcraft, quien se quedó sin respuesta en su novena apertura.

En la lomita, Graham Ashcraft —nombre idéntico al abridor rival, pero con la camiseta de Cincinnati— selló la séptima con un ponche a Henry Davis y despachó dos más en la octava. Conner Phillips, otro rook, caminó a Ozuna y O’Hearn, pero retiró tres seguidos para su primer salvamento. El bullpen rojo suma 10.1 entradas sin carrera en los últimos tres juegos. La cifra habla por sí sola.

Stewart, elegido Jugador de la Semana en la Nacional, mantiene un promedio de .667 (8-12) y ya recibió 10 boletos en cuatro encuentros. Su disciplina en la caja es el termómetro de un lineup que se ha adaptado a jugar sin explosión, pero con paciencia quirúrgica.

Pittsburgh paga la factura de la impaciencia

Pittsburgh paga la factura de la impaciencia

Los Pirates conectaron apenas cuatro imparables y dejaron siete corredores en circulación. La ofensiva que prometía respaldar a Ashcraft se diluyó en swings largos contra un pitcheo que no regalaba velocidad, sino ubicación. El manager Derek Shelton lo resumió en la sala de prensa: «Nos faltó ajustar el plan. Burns nos obligó a expandir la zona y caímos». La frase huele a más debates internos que a simple autocrítica.

La serie sigue hoy con el duelo de novatos: Bubba Chandler subirá por Pittsburgh y Brandon Williamson responderá por Cincinnati. El ambiente en el clubhouse rojo huele a confianza acumulada; en el de los Pirates, a urgencia prematura. Abril aún no pide resultados definitivos, pero la tabla ya empieza a marcar distancias. Tres juegos, tres victorias para los de Ohio. Y Chase Burns ya no es un nombre en la lista de espera: es la razón por la que Pittsburgh duerme con la bateadora más fría de la Central.