Chats filtrados exponen a cuatro árbitros por presuntos arreglos en la afa
El fútbol argentino tiembla: Luis Lobo Medina, Fernando Espinoza, Adrián Franklin y Jorge Nelson Sosa están en la mira por una red de chats que hablan de pagos, partidos amañados y ascensos comprados. La bomba estalló cuando TN mostró mensajes donde se negocian 400 mil pesos para que Tigre le gane a Mitre y 300 mil dólares para que Barracas le gane a Belgrano. Dos partidos, dos ascensos, cuatro árbitros y una sola certeza: alguien se llevó la plata y alguien más se llevó el sueño de miles.
El 3-3 que cambió la b nacional
El 12 de octubre de 2021, Tigre y Mitre empataron 3-3 en Victoria. Pocos lo recuerdan por el resultado; todos lo recordarán por el chat. Lobo Medina le escribe a Juan Pablo Beacon: «Laburé una banda. Jugó mal Tigre». La respuesta es una caricia al ego: «Dejaste todo, hermano. Mi amigo está muy conforme». Detrás, dos jugadas clave: la expulsión de Santiago Corda a los 26 minutos y un penal dudoso a los 29 del segundo tiempo. Tigre termina primero en la zona A con 60 puntos, Mitre se queda afuera. Ascenso asegurado.
El legislador porteño Facundo del Gaiso denunció penalmente al árbitro. La Justicia federal, a cargo de Luis Armella, analiza si hubo estafa y asociación ilícita. Mientras tanto, Lobo Medina festejó su designación como árbitro internacional para 2025. «Un sueño cumplido», dijo al diario La Gaceta. El sueño de uno fue la pesadilla de otro.

Los 300 mil dólares de barracas
Doce días después, el 12 de diciembre de 2020, Barracas Central le ganó 1-0 a Belgrano en la B Nacional. El chat, otra vez, delata la jugada. «Tovi II» —¿Pablo Toviggino, tesorero de la AFA?— ordena: «Dale los 300 mil a Nelson Sosa». La receta: 1.500 dólares más 75 mil pesos en mano. Beacon confirma: «Quedó satisfecho». El árbitro expulsa a dos jugadores de Belgrano y al técnico Ricardo Caruso Lombardi. El gol de la victoria, en posición dudosa, llega en el último minuto. Barracas asciende. Belgrano llora.
Los mensajes se cruzan desde las 11:42 hasta las 22:15. La conversación termina con un «Qué grande, hermano». Nadie sospechaba que el hermano era el público.

El var que no vio, o no quiso ver
Adrián Franklin no pitó ese día, pero estuvo en el VAR de Barracas-Huracán. Recomendó no sancionar una mano de Damián Martínez y omitió revisar un codazo de Facundo Bruera. En 2019, los jugadores de San Jorge se sentaron en plena final contra Alvarado para protestar sus decisiones. En los chats, Beacon lo tenía claro: «Si yo te hablo, ya sabés de dónde viene». Franklin responde: «Sí, hermano. Siempre al pie del cañón».
El fútbol argentino se construye con historias de ascensos y descensos. Pero estas historias se escriben en WhatsApp. Y se pagan en dólares.
El futuro de los implicados
Fernando Espinoza, otro de los señalados, ya tiene su capítulo aparte. Tras el Racing-Arsenal del 19 de abril de 2021, le advierte a Beacon: «Ahora que me banquen porque Racing me borra». El 2-1 para Arsenal incluyó un córner que no era y la expulsión de Juan Antonio Pizzi. Racing perdió la final contra Colón. Arsenal evitó el descenso por la pandemia. Todos ganaron, menos el fútbol.
La AFA guarda silencio. El Sadra pidió el alejamiento de Lobo Medina para el próximo partido. La Justicia avanza lento. El público, cada vez más lejos. La pregunta no es si hubo arreglo. La pregunta es cuántos más faltan por salir.
El fútbol argentino siempre se juega en dos canchas: una de césped y otra de chat. Esta vez, los árbitros olvidaron borrar la conversación. Y el público, por fin, leyó el resultado real.