Jamaica y congo se juegan el último boquete al grupo de colombia en guadalajara
La espera termina este martes a las 4:00 p.m. (hora colombiana) en el estadio Akron: el ganador entre Jamaica y República Democrática del Congo cerrará el grupo K del Mundial 2026 junto a Portugal, Uzbekistán y la selección cafetera. Un partido que huele a diesel, a césped recién cortado y a la ansiedad de dos países que llevan décadas pidiendo una revancha.
El reggae que no se olvida de francia 98
Bailey Cadamarteri, el delantero de 19 años que despachó a Nueva Caledonia en semifinales, representa la nueva hornada de un país que solo ha olido el Mundial una vez: en 1998, cuando el 'Reggae Boyz' se estrenó con nada menos que Croacia, Argentina y Japón. Desde entonces, 27 años de sequía. El técnico Rudolph Speid apuesta al vértigo del joven Cadamarteri y a la seguridad de Andre Blake, portero que ya ataja en la MLS como quien atrapa un rayo entre los guantes.
Al otro lado del túnel, la RDC llega sin haber disputado semifinal gracias a un ranking FIFA que la coloca 13 escalones arriba de Jamaica. Sébastien Desabre, francés que aprendió a ganar en la Ligue 1, tiene a Yoane Wissa (Brentford) y Samuel Moutoussamy (Nantes) como puntales de un equipo que quiere borrar la imagen del Zaire de 1974, cuando perder 9-0 ante Yugoslavia se volvió sinónimo de desastre africano en el planeta fútbol.

La otra final sudamericana en monterrey
Mientras tanto, a las 10:00 p.m. del mismo martes, el estadio BBVA de Monterrey albergará el duelo que Bolivia e Irak tienen marcado con sangre en el calendario. Los de Óscar Villegas remontaron ante Surinam con un gol de Miguel Terceros que todavía rebota en la geografía altiplánica. Bolivia no ve un Mundial desde EE.UU. 1994: 32 años que pesan como un ancla en la memoria de cualquier hincha. Irak, por su parte, busca regresar a la cita global después de México 1986, cuando la guerra todavía no había quebrado sus estadios ni su fútbol.

Europa cierra el círculo
A las 1:45 p.m. del martes, cuatro partidos simultáneos decidirán los últimos boletos europeos. Italia, cuatro veces campeona, viaja a Sarajevo con la losa de haberse perdido dos Mundiales seguidos. Suecia y Polonia se miran en un espejo de delanteros: Isak contra Lewandowski, juventud contra veteranía. Kosovo sueña con su debut como nación independiente; República Checa y Dinamarca reeditan una rivalidad que huele a cerveza y a cancha de barro.
Para Colombia, el escenario ya está montado: si gana Jamaica, el grupo K tendrá sabor caribeño y un aire de revancha por el 2-1 que los cafeteros le propinaron en la Copa América 2001. Si cae Congo, llegará la velocidad de Wissa y la rudeza africana que tanto cuesta desentrañar en los videos. Lo único seguro es que el martes, cuando el árbitro pite el inicio, 48 equipos estarán listos y Colombia ya tendrá su tercer acompañante de viaje. La bola no miente: alguien volverá a casa con el alma rota y otro empezará a soñar con tocar el himno en julio de 2026.