Lorenzo sacude al seleccionado: las derrotas duelen, pero 80 días lo cambian todo
Néstor Lorenzo prefirió asumir la piña antes que esconder la mano. Las dos palizas consecutivas contra Croacia y Francia le dejaron la cara hinchada, pero también la certeza de que la única forma de llegar vivo al Mundial 2026 es recibiendo golpes de verdad. En la sala de prensa de Landover, el técnico colombiano habló sin anestesia: somos lentos en la salida, regalamos espacios y los delanteros europeos no perdonan. La frase suena a obviedad, pero en el mundo de la selección es un grito que nadie se había atrevido a lanzar.
El plan era perder, pero no así
El entrenador confesó que buscaba este tipo de exámenes para medir la templanza del grupo. Lo que no imaginaba era que Croacia le mostraría la crudeza de un equipo que se mueve por automatismos y que Francia, con la mitad del equipo suplente, le aplicaría una lección de rapidez mental. 3-1 fue el resultado, pero el 2-0 en el primer tiempo fue un KO técnico: dos remates, dos goles, cero contemplaciones. La defensa quedó desnuda y el mediocampo, James incluido, pareció correr con zapatos de plomo.
James Rodríguez volvió a ser la sombra de sí mismo. Un disparo sin veneno, pocas diagonales y la sensación de que el fútbol le pasa por encima. Lorenzo defendió su titularidad argumentando que el jugador «necesita minutos de élite», pero la verdad es que su nivel en San Pablo no alcanza para exigirle al Bayern de hace ocho años. El cuerpo técnico empieza a barajar la opción de dejarlo fuera de la lista de 26, un golpe de timón que hace un año parecía impensable.

El próximo examen es costa rica y el reloj no perdona
El 29 de mayo, en El Campín, Colombia recibirá a los ticos en el último partido antes del Mundial. Será la prueba de fuego para Juan David Cabal, el lateral que reemplazó a Lucumí y pasó apuros ante Francia. También para Jhon Arias, que mostró destellos pero chocó contra la pared francesa. Lorenzo tiene 80 días para recomponer la columna vertebral del equipo: corregir la salida elaborada, blindar la transición y encontrar un nueve que no dependa únicamente de Luis Díaz.
El técnico terminó la conferencia con una frase que suena a arenga de superviviente: «Estoy con toda la fuerza y con toda la fe para lo que viene». La afición prefiere hechos. Las derrotas duelen, pero la peor noticia sería que el aprendizaje quede en palabras. En el sorteo del Mundial ya esperan Argentina, Polonia y Marruecos. Si Colombia no traduce el castigo en correcciones, la ilusión de Norteamérica puede convertirse en la pesadilla de la fase de grupos.