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República checa y dinamarca se juegan el pase al mundial 2026 en 90 minutos de infarto

El balón empezará a rodar a las 12:45 del mediodía en Ciudad de México y, antes de que el reloj marque las 14:30, alguien habrá dejado fuera del Mundial 2026 al otro. República Checa y Dinamarca se citan en el Eden Arena de Praga para liquidar un billete que coloca al ganador en el mismo grupo de México, Corea del Sur y Sudáfrica. El perdedor se irá de vacío a casa, con la temporada en la maleta y la espina clavada de un verano sin fútbol de selecciones.

La remontada checa que casi no existió

Hace apenas 72 horas, la República Checa estaba muerta. Irlanda ganaba 2-0 en Dublín y los checos jugaban con diez tras la expulsión de Coufal. Lo que siguió parece sacado de un guion de Netflix: dos goles en cuatro minutos, prórroga, penaltis y el estadio petado de Praga coreando el nombre de Patrick Schick, el delantero que firmó el gol de la igualada con el muslo derecho y el de la clasificación con la zurda. Ahora llegan con la moral por las nubes, pero también con las piernas pesadas y la certeza de que Dinamarca no perdonará otro arranque tan espeso.

El entrenador Ivan Hasek baraja retener a varios de los héroes de aquella noche: Kovar bajo palos, Holes y Krejci en la medular, y Schick como referencia. El problema es que el mismo once que remontó a Irlanda acumuló 120 minutos de desgaste. Dinamarca, por contra, llega fresca tras golear 4-0 a Macedonia del Norte con dos tantos de Gustav Isaksen y un exhibición de Rasmus Hojlund, que se ha marcado cinco en los últimos cuatro partidos.

El factor azteca que nadie nombra

El factor azteca que nadie nombra

Ganar este martes no solo significa estar en el Mundial. Significa desembarcar el 24 de junio en el Estadio Azteca ante 87.000 mexicanos que ya oden al rival antes de que toque el césped. La federación checa ha vendido más de 3.000 paquetes de viaje a sus aficionados; la danesa ha agotado los 1.800 que le correspondían en 48 horas. El ambiente será de semifinal anticipada y el perdedor tendrá que tragarse un verano de memes y autocrítica.

En Praga, la temperatura rondará los 8 grados al mediodía. Para los escandinavos eso es verano; para los checos, un aliño que ya les sirvió para eliminar a Holanda en la pasada Euro. La clave estará en quién imponga ritmo: Dinamarca si quiere correr, República Checa si prefiere apretar la traba y buscar la réplica de Schick. El historial favorece a los daneses (3-1 en los últimos cinco cruces), pero este partido se jugó apenas dos veces con eliminación directa y ambas acabaron en penaltis.

El árbitro será el italiano Marco Guida, experto en dejar jugar y ningunear las tarjetas. Eso encaja mejor con el plan checo, que necesita interrumpir para respirar, que con el danés, que quiere un partido fluido. En el banquillo, Hjulmand puede tirar de Mikkel Damsgaard o Andreas Skov Olsen para abrir el campo; Hasek responde con la entrada de Adam Hlozek si el marcador se pone cuesta arriba.

El ganador no solo se lleva el billete. Se lleva también el derecho a soñar con una fase de grupos asequible: Corea del Sur llega en plena renovación y Sudáfrica arrastra la etiqueta de cabeza de serie más débil. México, por supuesto, espera en el Azteca con la certeza de que su tercer rival llegará recién salido de una batalla. A las 14:30 de hoy, alguien ya estará reservando hoteles en Toronto y alguien más estará borrando del calendario el 24 de junio. El fútbol, en sus pequeñas grandes tragedias, se escribe en 90 minutos.