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Risueño se tira al piso, finge una patada y la dimayor lo castiga con cuatro fechas fuera

Jonathan Risueño volvió a hacer de Pasto su escenario particular de teatro barato. A los 66 minutos del partido contra Atlético Nacional se desplomó en el césped como si Alfredo Morelos lo hubiera fulminado con una patada mortal. El problema es que las cámaras lo captaron fuera de su área técnica, sin contacto real y con una actuación tan exagerada que hasta el VAR se negó a revisarla. Ahora la Dimayor le ha cerrado el telón: cuatro fechas de suspensión por «conducta antideportiva» y una multa que el club pagará con la misma resignación con la que sus jugadores vieron escapar la victoria.

La caída que nadie compró

Morelos retrocedía con el balón controlado cuando Risueño, instalado en mitad de la cancha, se le cruzó. El español se llevó las manos al rostro, rodó dos veces y se quedó tendido. El estadio se calló. Los propios futbolistas de Pasto miraron al banco como pidiendo explicaciones. El árbitro Carlos Ortega no sacó tarjeta. El VAR, dirigido por Nicolás Gallo, ni se molestó en detener el juego. «Si eso es falta, entonces hay que suspender el fútbol», dijo después un analista de redes que congeló la imagen: Morelos ni lo rozó.

La jugada fue el detonante de una nueva polémica que ya lleva nombre propio: Risueño. El entrenador, que en su paso por Águilas Doradas ya había fingido otro golpe, subió la apuesta en la rueda de prensa: «El 75 % del país sabe contra quién jugábamos». Traducción: el arbitraje estaba comprado. Pero la Dimayor no se lo pensó dos veces. El lunes por la noche llegó el fallo: cuatro fechas fuera y una advertencia escrita que se suma a la que ya arrastraba por insultar al público en Pereira.

Morelos, entre risas y números

Morelos, entre risas y números

Alfredo Morelos salió del estadio con el balón bajo el brazo —su noveno gol en el torneo— y una sonrisa que desmintió cualquier teoria de la conspiración. «En Europa me pegan de verdad, esto es teatro», contó a Germán Paz antes de subir al bus. El delantero fue sustituido diez minutos después del incidente, no por lesión, sino por decisión técnica. Mientras Risueño seguía en el vestuario quejándose de un pisotón que ninguna cámara encontró, Morelos firmaba autógrafos a la salida de los camerinos.

La cifra habla por sí sola: Nacional suma 32 puntos y afianza el liderato. Pasto se queda en 19 y ahora perderá a su entrenador para los choques contra Águilas, Alianza, Envigado y Millonarios. La tabla no perdona los dramas.

El club paga la factura del show

El club paga la factura del show

Deportivo Pasto emitió un comunico escueto: «Respetamos las decisiones de la Dimayor y trabajaremos internamente para evitar nuevos incidentes». Traducción: no van a apelar y le buscarán un reemplazo interino. La multa económica —cerca de 25 millones de pesos— la asumirá la institución, que ya acumula dos sanciones disciplinarias este año. El presidente, Juan Carlos Álvarez, evitó la prensa. En los pasillos del estadio Monumental solo se escuchaba una frase: «Nos ganaron en la cancha y también en la taquilla».

Risueño, mientras tanto, se ha callado. Su último mensaje en redes, borrado horas después del fallo, era una fotografía de su rodilla con un hielo que nadie le visto ponerse. El próximo domingo, desde la tribuna, verá como su equipo intenta ganar sin su artífice de teatro. El fútbol colombiano, al menos por cuatro fechas, se librará del drama.