Sevilla amenaza con parar el aire cuando el fútbol llene la ciudad
La final de la Copa del Rey se juega el 18 de abril en La Cartuja, pero el partido podría empezar con miles de aficionados atascados en tierra. Los controladores aéreos de Sevilla avisan: están a punto de declarar la huelga y el aeropuerto de San Pablo –el principal acceso a la ciudad– funcionará con la mitad de sus operarios. La plantilla ha pasado de 16 a 10 personas desde que la torre la gestiona Saerco en 2021 y el sindicato USCA asegura que «no hay margen» para absorber el pico de vuelos que traerá la Feria de Abril y el Atlético-Real Sociedad.
Saerco responde con menos turnos ante el 10 % más de tráfico
Pablo Gómez Junquera, portavoz de USCA, lo resume sin vueltas: «La empresa no quiere negociar». Según el sindicato, Saerco ha propuesto horarios más largos con menos controladores justo cuando la operativa de verano estrena un crecimiento del 10 %. La torre de Sevilla no solo secuencia despegues y aterrizajes; también coordina los helicópteros del 061 que despegan desde La Cartuja y regula todo el tráfico que cruza la ciudad por debajo de los 1.900 pies. «Con diez personas es imposible garantizar la seguridad si se rompe una guardia», advierte Gómez Junquera.
El conflicto no es salarial. «Nada que ver con dinero», repiten los controladores. Su reclamo es de «mínimos»: recuperar la plantilla previa para que el aeropuerto resista el empuje de los charters que llegarán desde Madrid, Bilbao y San Sebastián el fin de semana de la final. En los despachos de Saerco, sin embargo, la respuesta ha sido congelar la contratación y ofrecer «refuerzos eventuales» que, según USCA, nunca llegan.

La feria y el fútbol convierten a sevilla en un reloj que se puede parar
La alerta se enciende cuando Sevilla más se llena. La Feria de Abril arranca el 12 de abril y la final el día 18. Entre ambos eventos, el aeropuerto espera 200.000 pasajeros extra en solo una semana. Una huelga ese día dejaría en tierra a 400 vuelos programados y colapsaría la autovía A-4 con coches de alquiler y buses de línea. La Junta de Andalucía ya ha pedido un plan de contingencia al Ministerio de Transportes, pero Fuerteventura y Gran Canaria –donde los controladores ya han hecho huelga este año– demuestran que los planes sobre el papel no evitan los retrasos.
La Liga y la RFEF, por ahora, mantienen la logística oficial sin plan B. El protocolo de la final prevé la llegada de 60 aviones privados el mismo sábado. Si la torre se para, los jets quedarán en fila en Córdoba o Málaga y los aficionados tendrían que completar el trayecto por carretera. «No es un riesgo, es una certeza si no hay acuerdo», sentencia Gómez Junquera.
La negociación llega a su límite esta misma semana. USCA da «días» a Saerco para sentarse con mediación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Si no hay respuesta, el préaviso de huelga se formaliza el lunes y el paro podría convocarse para el fin de semana de la final. «No queremos fastidiar la fiesta, pero no nos dejan otra opción», concluye el portavoz.
Mientras tanto, los hoteles de Sevilla siguen llenos y los precios de los vuelos internos se disparan. La ciudad se prepara para recibir al fútbol, pero el cielo que lo une al resto de España tiene la cuenta atrás encendida.