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Trungelliti, a los 36, asalta la final de marrakech: ¡historia para el tenis argentino!

Marruecos ha sido testigo de un hito. Marco Trungelliti, un nombre que resuena con fuerza en el circuito challenger durante años, ha irrumpido en la escena del ATP Tour alcanzando la final del 250 de Marrakech, una gesta sin precedentes a su edad: 36 años. Un triunfo que no solo es personal, sino que inyecta una dosis de optimismo y sorpresa en el tenis argentino.

Un veterano con la chispa de la juventud

La victoria sobre Luciano Darderi, un rival de envergadura y uno de los jugadores más peligrosos sobre arcilla, por un contundente 6-4 y 7-6 (2), certifica la mejor actuación de Trungelliti en el ATP Tour. Pero la historia va más allá del polvo de ladrillo marroquí. El santiagueño, que apenas hace unas semanas se coló en el Top 100 tras más de una década en el circuito challenger, se ha convertido en el debutante más veterano en alcanzar este codiciado grupo en los últimos 50 años. Una trayectoria que, con su ritmo pausado pero constante, culmina ahora en una final que parecía salida de un guion cinematográfico.

Trungelliti, que en algún momento contempló el retiro, ha sabido reinventarse. Su juego, caracterizado por una solidez desde el fondo de la cancha y una capacidad de adaptación admirable, ha demostrado ser efectivo contra rivales de diferentes estilos. La clave, según él mismo ha declarado, reside en “el trabajo que vengo haciendo hace mucho. Pasó tarde, pero por suerte pasó”.

Navone también alza la cabeza: final en bucarest

Pero la semana no podría ser más completa para el tenis argentino. Mientras Trungelliti conquistaba Marruecos, Mariano Navone se abría paso hasta la final del ATP 250 de Bucarest, tras vencer al neerlandés Botic van de Zandschulp en un partido maratónico de tres horas y media, decidido por un ajustado 5-7, 7-6 (3) y 7-5. Navone, que recientemente se alzó con el título en el ATP 175 de Cap Cana, confirma su consolidación como una de las principales armas argentinas sobre polvo de ladrillo.

La Nave, como lo conocen sus aficionados, demostró una fortaleza mental excepcional, reaccionando a un quiebre adverso en el tercer set para imponer su ley y sellar la victoria. Un triunfo que, sumado al de Trungelliti, augura un futuro brillante para el tenis argentino, capaz de competir al más alto nivel en cualquier parte del mundo.

La semana ya es histórica, pero aún puede ser perfecta. Con dos tenistas argentinos disputando finales ATP en el mismo fin de semana, el país se encuentra en un momento de efervescencia deportiva. La perseverancia de Trungelliti y la solidez de Navone son un ejemplo de que, a veces, la recompensa llega tarde, pero siempre es bienvenida. Y con la mirada puesta en el título, el tenis argentino se prepara para escribir un nuevo capítulo en su rica historia.