Descubren en ceuta un túnel de tres pisos para meter 17 toneladas de hachís en españa

Bajo un frigorífico insonorizado, la policía encontró un pozo, una cámara y una vía de ferrocarril que terminaba en Marruecos. Era la autopista subterránea de la mayor red de hachís que ha operado en el Estrecho.

El túnel no era un agujero de tobillo. Era obra de ingenieros: raíles de mina, vagones autopropulsados, grúas de carga, bombas de achique que mantenían secas las bóvedas y un sistema de poleas que subía los fardos hasta la “narcodespensa” sin que los transportistas se vieran la cara. Tres niveles, tres negocios: recepción, almacén y expreso hacia Europa.

La historia empieza en febrero de 2025, cuando la Brigada de Drogas de ceuta sigue la pista a un empresario que compra naves industriales como quien adquiere caramelos. En cada inspección, los agentes solo hallan frío y silencio. Hasta que un técnico de sonidos apunta lo inaudito: el ruido de los motores se filtra por el suelo. Ahí se abre la trampa: un refrigerador de tres metros de ancho que no enfría, pero amortigua el traqueteo de los vagones.

El narcoarquitecto que firmaba los planos

El narcoarquitecto que firmaba los planos

Detrás del diseño aparece un nombre que ya figuraba en otro túnel incautado el año pasado: un marroquí apodado El Máster, arrestado la noche del 26 de marzo en Tangier. Desde su taller enviaba planos por WhatsApp: pendiente del 12 % para que la gravedad hiciera el trabajo, anclajes de acero para soportar el peso de la droga y ventilación forzada con conductos de escape camuflados en chimeneas de hostales abandonados. En ceuta, su socio local cerraba los precios: 5 000 euros por fardo para el mercado peninsular, 7 000 si el destino era Rotterdam.

La red probó todos los canales antes de excavar. Incendio en la barriada del Príncipe: 510 kg de hachís calcinados. Camiones en Cabrerizas Altas: 432 kg interceptados. Trailer en Almería: 1 500 kg. Embarcaciones de alta velocidad en el Guadalquivir y contactos con armadores gallegos. Cuando la vía marítima se saturó, optaron por la vía terrestre bajo tierra.

La operación culminó con 250 agentes en sincronía: 29 registros en cinco provincias, 27 detenidos, 17,3 toneladas de hachís, 88 kg de cocaína, 1,43 millones de euros en efectivo y 15 coches de luna tintada que ahora cubre el polvo del depósito judicial. La Fiscalía de ceuta pide 25 años de prisión para El Máster y la confiscación de 22 inmuebles valorados en 8 millones.

Cada fardo tenía una pegatina con código QR. Escaneado, mostraba una fecha de entrega y la frase: “Que nada te detenga”. La policía tradujo el mensaje: ni controles de aduanas, ni lanchas de la Guardia Civil, ni los depósitos de agua que inundan el Estrecho. Solo un frigorífico que no hace hielo y un túnel que ya no lleva a ninguna parte.