Desmantelan en utrera una red que esclavizaba a mujeres y escondía 40.000 euros en efectivo
Siete detenidos, cuatro de ellos ya en prisión, y catorce mujeres liberadas de un infierno de camas compartidas, jeringuillas en el suelo y vigilancia permanente. La Policía Nacional y la Guardia Civil han desmantelado en Utrera (Sevilla) una organización que convertía pisos en madrigueras de explotación sexual y, de paso, cultivaba 350 plantas de marihuana para blanquear el dinero del negocio.
La investigación arrancó en junio de 2024 cuando los agentes detectaron un flujo inusual de hombres entrando y saliendo de varias viviendas del casco antiguo. No era una simple red de prostitución: era un sistema. Las mujeres —todas en situación irregular— llegaban engañadas con falsas ofertas de trabajo, les confiscaban los teléfonos y les advertían de que cualquier intento de huir sería castigado. El método era tan eficaz que algunas llevaban meses sin ver la luz del día.
El 3 de marzo fue el día de la cuenta atrás
A las seis de la mañana, doce entradas simultáneas acabaron con la pesadilla. En los registros apareció de todo: una pistola cargada, bolsas de heroína y cocaína, dos Audi de alta gama y una caja fuerte repleta de billetes de 50. Pero lo que más impactó a los investigadores fue la cantidad de anotaciones: listas de clientes, horarios de servicio y hasta un registro de “deudas” que las víctimas debían pagar con más servicios sexuales.
La organización estaba jerarquizada como una empresa. En la cúspide, un varón de 42 años con antecedentes por tráfico de drogas; debajo, dos “guías” que llevaban a las mujeres de piso en piso y tres “porteros” que controlaban las puertas con cámaras de videoportero modificadas. El dinero se doblaba: por una parte, el efectivo de los clientes; por otra, la marihuana que enviaban en furgonetas camufladas a Cádiz y Málaga.

Las víctimas, aún sin protección oficial
Las catorce mujeres rescatadas —colombianas, venezolanas y una rumana— han sido trasladadas a un dispositivo de emergencia de la Junta de Andalucía, pero ninguna ha recibido aún el permiso de residencia por colaboración con la justicia. El temor es que, sin papeles y sin red, caigan de nuevo en manos de otra mafia. Uno de los agentes que participó en el operativo lo resume así: Las hemos sacado del pozo, pero la escalera sigue siendo muy corta.
El juzgado de instrucción número 4 de Sevilla ha decretado prisión provisional para el líder y tres colaboradores por delitos de trata, blanqueo, tenencia ilícita de armas y contra los derechos de los trabajadores extranjeros. La investigación continúa abierta: la policía no descarta que haya más arrestos y analiza teléfonos que contienen hasta 80.000 mensajes entre marzo y diciembre de 2024. La cifra habla por sí sola: eran 300 euros por mujer y noche, y la red facturaba más de 30.000 al mes.
El caso de Utrera no es aislado: en lo que va de año se han desarticulado seis redes similares en Andalucía. La diferencia aquí es que la explotación se camuflaba tras una supuesta asociación cannábica. Mientras los clientes entraban por la puerta principal, las víctimas salían por la trasera con los ojos vendados. El negocio del sexo y la droga compartía armario: en un mismo armario había preservativos y fertilizante líquido. La rutina del horror, meticulosamente anotada.