Dua lipa pasa del escenario a la comisaría literaria y arrasa con el festival de londres
Dua Lipa no se conforma con llenar estadios. Ahora quiere llenar la cabeza de los londinenses. La artista que arrastra multitudes con su pop electrizante acaba de ser nombrada comisaria del Festival de Literatura de Londres, un cargo que convierte la música en letras y las letras en refugio. El festival, que se celebra del 21 de octubre al 1 de noviembre en el Southbank Centre, cumple 75 años y ha encontrado en ella una curadora tan impredecible como sus playlists.

De los grammy a garcía márquez: la lista que nadie esperaba
La cantante ha fundado su propio club de lectura virtual, Service95 Book Club, donde cada mes selecciona un título y, si hace falta, defiende al autor en un pódcast. No se trata de un hobby de celebrity: ha puesto el foco en escritores censurados, perseguidos o directamente ignorados por los grandes circuitos. Entre sus elecciones figura Cien años de soledad, la obra cumbre de García Márquez, y La mala costumbre, la novela de Alana Portero que desmonta la identidad desde la infancia trans. Dos libros, dos continentes, una misma vocación: contar lo que otros callan.
La elección no es casual. Dua Lipa llegó a Inglaterra desde Kosovo cuando era una cría. La lectura fue su asiento en el avión, su muro contra el idioma desconocido, su forma de no desaparecer. Ahora, con tres Brit Awards y dos Grammys en la estantería, devuelve el favor. “La lectura me ha dado raíces en cada etapa de mi vida”, ha dicho. “Ser comisaria del festival es un sueño hecho realidad”. Un sueño que, por primera vez, no se mide en entradas vendidas sino en páginas compartidas.
El Southbank Centre, ese laberinto de hormigón y arte sobre el Támesis, se convierte durante doce días en una extensión de su cabeza. Allí ondearán los ensayos feministas que lleva en la mochila, los cuentos traducidos que recomienda en Instagram y la ficción que escapa de cualquier algoritmo. El festival, que ya fue hogar de Margaret Atwood y Kazuo Ishiguro, apuesta por una estrella que no necesita pantalla para ser vista. La pregunta no es si llenará la sala, sino cuántos lectores nuevos arrastrá después del concierto.
La industria editorial lleva años intentando seducir al público joven sin parecer abuela. De pronto, aparece Dua Lipa con su club de lectura y dos millones de seguidores dispuestos a comprar un libro porque ella lo toca. La fórmula es tan simple que duele: una estrella global que no necesita dinero extra y, sin embargo, reparte literatura como quien reparte abrigos en invierno. El festival lo sabe. Por eso la han nombrado comisaria, no musa. Porque las musas inspiran, pero las comisarias deciden. Y ella ha decidido que la lectura ya no es un acto solitario: es un grito colectivo que empieza en un escenario y termina en una página.