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Argentina le teme a la vacuna que salvaría su pollo y huevo: el 95% de la producción está en jaque

El 95% del pollo y el huevo que se sirven en las mesas argentinas hoy dependen de un par de laboratorios extranjeros que el Gobierno se niega a autorizar. La razón: si se vacuna contra la gripe aviar, China y la Unión Europea cierran el grifo de las exportaciones. La contradicción es brutal: para salvar el 5% que se vende afuera se arriesga el 95% que nos alimenta.

El virus ya vive entre nosotros

Hace tres años la influenza aviar era una noticia de zoológico. Ahora es vecina de carnicería. Circula en 800 granjas ponedoras y en 4.000 criaderos de engorde. Cada brote obliga a sacrificar animales sin indemnización y, como si fuera poco, las aseguradoras cancelan pólizas. El productor paga el muerto, el flete y la desinfección. Después, espera.

Javier Prida, el presidente de CAPIA, lo resume sin vueltas: "No queremos subsidios, queremos vacunas". En su escritorio hay tres prospectos: uno llegó de México, otro de China y el tercero de Francia. Todos prometen 95% de eficacia. Ninguno tiene número de importación.

El dilema de la mesa contra la divisa

El dilema de la mesa contra la divisa

El consumo interno promedio es de 75 kg de pollo y huevo por persona y año; la carne vacuna baja a 40 kg. La cuenta es simple: si desaparece el primero, el segundo no da abasto. Aun así, la Secretaría de Agricultura sigue la hoja de ruta de Estados Unidos y Brasil, que protegen sus exportaciones con fondos millonarios de contingencia (Washington llegó a disponer de USD 4.600 millones). argentina copia la estrategia del «no vacunar», pero se olvida del seguro.

La fórmula que suena en los pasillos de Casa Rosada es la regionalización sanitaria: si hay un foco en un circuito puntual, se cierra solo esa zona y el resto del país sigue vendiendo. Uruguay, Perú, Bolivia y Ecuador ya lo hacen. Pero la administración actual no firma el protocolo. Mientras tanto, China mantiene el cierre desde septiembre de 2023 y la UE exige 28 días libres de virus para reabrir la puerta.

La factura que llegará al bolsillo

La factura que llegará al bolsillo

La granja Tres Arroyos, el mayor procesador nacional, perdió USD 160 millones y recortó sus envíos al exterior del 33% al 25%. Lo que no se exporta se desploma en el mercado interno, pero el precio minorista no baja: la incertidumbre encarece el costo financiero y las aseguradoras que se escapan.

Prida advierte que la próxima víctima será el huevo. Con 800 granjas ponedoras bajo sospecha, el riesgo de desabastecimiento deja de ser un fantasma de los diarios y empieza a ser una fecha en el calendario. La OMSA ya notificó que la cepa que circula por la región mutó en 2024. Más letal. Más rápida.

La solución que nadie firma

El productor tiene la vacuna en un almacén fronterizo. El Estado tiene el formulario en un cajón. Los importadores tienen el dinero listo. Lo que falta es una firma política que decida: ¿priorizamos el plato de los argentinos o el saldo exportador?

La gripe aviar no negocia. Si sigue avanzando, la próxima paritaria la discutiremos con huevos a 6.000 pesos la docena. Y entonces sí, inevitablemente, la mesa se llenará de carne vacuna… que también estará más cara.