Argentina retrocede 24 años: el salario mínimo ya vale menos que en 2001
La argentina acaba de firmar su acta de defunción laboral. En febrero de 2026 el salario mínimo real tocó su punto más bajo desde la caída de la convertibilidad: 38 % menos que hace dos años y 65 % por debajo del récord de 2011. Mientras tanto, el empleo formal pierde 289.000 puestos y el SIPA contabiliza la misma cantidad de asalariados que en junio de 2022. La recuperación económica prometida nunca llegó; lo que sí llegó fue la estampida.
El mapa de la destrucción tiene 14 provincias en rojo
San Luis, Chaco y Catamarca lideran la sangría con caídas de hasta el 0,9 % en un solo mes. Pero el golpe se concentra en los polos productivos: Buenos Aires y Córdoba aportan el 57 % y 18 % de la destrucción de empleo privado, casi el doble de su peso en la estructura nacional. La geografía del ajuste castiga donde más se produce.
Las contracciones no son igualitarias. Corrientes, Neuquén y Formosa lograron crecer medio punto, gesto que el IIEP califica de «modesto» y que, en el fondo, solo sirve para demostrar que la crisis no es un fenómeno meteorológico: es política. Alguien decide dónde se aprieta y dónde se afloja.

322.200 Pesos que ya no alcanzan ni para morir
El salario mínimo nominal se quedó petrificado en septiembre y octubre de 2025 mientras los precios galopaban. Resultado: siete meses seguidos de pérdida del poder de compra. El 2 % de febrero fue la puntilla. El dinero de los más pobres ahora rinde menos que en 2001, cuando el país estaba en default y la convertibilidad estallaba en la cara de todos.
El documento que firman Roxana Maurizio y Luis Beccaria no admite eufemismos: «En todos estos meses los incrementos del salario mínimo nominal resultaron inferiores a la variación de precios». La frase es un cuchillo. Traducida: los sueldos más bajos financiaron la inflación que el Banco Central no pudo domar.
La cifra habla por sí sola: un trabajador que en noviembre de 2023 cobraba el mínimo hoy puede comprar casi cuatro de cada diez productos menos que entonces. La destrucción no es gradual; es en picada.
El gobierno calla. El mercado festeja la «corrección» de costos. Y en la calle, el dato concreto es que 10 millones de asalariados formales ya ganan en términos reales lo mismo que hace tres años, pero con una economía 24 años más vieja. argentina no solo no crece: acaba de inventar la máquina del tiempo para empobrecer.