La inflación vuelve a escupirle en la cara al gobierno y ya roza el 3,5% en marzo
La promesa de Javier Milei de que la inflación empezaría a desinflarse en el primer trimestre se resquebraja cada vez que sube el ascensor de un supermercado. Las consultoras privadas —esa patrulla de cifras que el Ejecutivo mira con lupa y sudor frío— ya dan por hecho que marzo cerrará con una suba de precios entre 3% y 3,5%, una resurrección que despega el ancla del 2,9% de febrero y vuelve a poner al país en la cresta de la ola.
El freno en alimentos dura lo que un postre
La buena noticia, si se la mira con lentes de sobre-esfuerzo, es que los alimentos y bebidas —históricamente la válvula de escape de la furia inflacionaria— aminoraron la carrera en la última semana del mes. La mala: el respiro fue tan tenue que bastó para que el precio de la nafta, la cuota del colegio y el conflicto en el Medio Oriente le pusieran el pie en el acelerador al índice general.
LCG detectó una caída del 0,6% en la cuarta semana, el segundo descenso consecutivo en el rubro. El descuento se concentró en panificación, cereales y pastas (-2,1%), seguido por carnes (-1,2%) y lácteos (-0,8%). La foto parece una trega, pero el acumulado mensual de alimentos todavía trepó al 2,6%. Traducción: el bolsillo no notó el alivio.

Las regiones se pelean en la olla
Mientras en el Gran Buenos Aires la suba semanal apenas rozó el 0,2%, en Cuyo los precios se dispararon 0,5%. La carne se mantuvo estable en todas las regiones, pero los pescados y mariscos estallaron 7,3% y los aceites se derramaron un 3,2% en la última medición de Analytica. El mapa del país vuelve a parecer un rompecabezas donde cada pieza cobra distinto.
EconViews, otra de las consultoras que alimentan el radar del Ministerio de economía, proyecta un 3,5% para marzo. El motivo: el impuesto invisible de la guerra en Gaza (0,7 puntos extra) y la tradicional estacionalidad de los aumentos escolares. El combustible, esa gota que perfora el presupuesto familiar, también sumó presión.

Milei y caputo se agarran del manual mientras la bomba late
El propio Presidente reconoció en X que hubo “contratiempos”, pero prometió no “abandonar la lucha” con “las herramientas del manual de la libertad”. Horas después, Luis Caputoadmitía ante el IAEF que no pueden “forzar a los argentinos a tener pesos” y que la dolarización espontánea es un síntoma de desconfianza que no se cura con decreto.
El ministro justificó el salto de los regulados en febrero —más de lo previsto— y prometió que la carne no repetirá el 8% de suba en abril. La frase suena a consuelo cuando el asado ya se cobró dos paritales.
La dispersión de datos y la falta de sincronía entre regiones vuelven a dejar al aire la pregunta que nadie en el Gobierno quiere escuchar: si la desinflación es un espejismo en marzo, ¿qué queda para el segundo semestre? La inflación, por ahora, se ríe del manual.