economia

La nafta porteña ya roza los $2.100 y suma 20% de aumento en cinco semanas

El surtidor porteño marcó otro lunes sangriento: en siete días la nafta súper subió casi $100 y el litro premium ya cuesta lo mismo que un menú ejecutivo de Palermo. YPF, Axion y Shell desplegaron su particular carrera de fondo: la estatal se quedó a un centavo de los $2.000, mientras Shell voló hasta los $2.099 y V-Power Nafta trepó 8,19% en una sola semana. La cuenta es implacable: desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, el surtidor acumula un 20% de aumento y el bolsillo del conductor argentino se encoge a la velocidad del crudo.

Recorrer la Ciudad de Buenos Aires es hoy un tour de la resignación. En la estación Shell de Libertador y Oroño, un empleado de comercio cargó 45 litros de súper y desembolsó $94.455: “Es casi un día de trabajo”, murmuró. A tres cuadras, en el Axion de Cerviño, la nafta súper ya vale $2.039 y el Diesel X10 se lleva $2.339. Solo YPF mantiene el precio por debajo del umbral psicológico, pero el ajuste del 4,11% la deja a tiro de piedra de romper la barrera.

La mecánica es siempre la misma: YPF mueve la ficha y el resto acomoda. Con más del 50% del mercado, la estatal sigue siendo la referencia que todos miran, pero el margen de maniobra se achica. El viernes 27 de marzo, la consultora EcoGo cerró su último relevamiento con ese 20% acumulado que duele. La firma ya es el termómetro obligado de analistas, remiseros y hasta de los taxistas que reparten el city.

El truco del bioetanol que no alcanza

El truco del bioetanol que no alcanza

El Gobierno reaccionó tarde y mal. El viernes anunció que autorizará más bioetanol en la mezcla para “amortiguar” el impacto. La medida, que se suma a la retórica habitual de “proteger el bolsillo”, llega cuando la nafta súper ya perdió 12% de poder adquisitivo en lo que va del año. El truco es simple: subir el porcentaje de etanol reduce el costo por litro, pero también baja el rendimiento. Resultado: cargás más seguido y el ahorro es una foto que se desvanece en la primera suba siguiente.

Mientras tanto, las petroleras blindan márgenes. El petróleo Brent ya cede desde su pico de enero, pero en la Argentina los precios siguen para arriba como si el crudo no bajara nunca. La excusa es la guerra, pero la factura la pagamos entre todos.

El lunes próximo volverán a subir. Y la semana siguiente también. El surtidor se convirtió en un reloj que solo marca pérdida: cada vez que la aguja se mueve, alguien deja de usar el auto para ir a trabajar. La city ya huele a nafta cara y a resignación.