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Semáforo en rojo: el combustible dispara precios justo antes de semana santa

La llegada de Semana Santa se presenta con un amargo sabor a gasolina. Los precios de los combustibles han experimentado un aumento vertiginoso en las últimas semanas, justo cuando millones de españoles se preparan para viajar por carretera, generando preocupación entre los conductores y advirtiendo de posibles recortes en otros gastos.

Una escalada sin precedentes en los precios

El precio del litro de gasolina sin plomo ha subido 20 céntimos desde el 1 de marzo, alcanzando los 1,52€ a finales del mes. Un incremento récord que supera incluso al registrado en junio de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. La escalada, según los expertos, está directamente relacionada con la tensión geopolítica, especialmente el conflicto entre Estados Unidos e Israel con implicaciones para Irán, que ha provocado un encarecimiento del barril de petróleo.

A pesar de la situación, desde la RAC, la organización de automovilistas, instan a los conductores a no alterar sus planes de viaje. “Ante este fin de semana de Semana Santa, que se espera sea el más concurrido en carretera desde 2022, recomendamos llenar el depósito como de costumbre y aprovechar las aplicaciones para localizar las gasolineras con los precios más competitivos”, declaró Simon Williams, jefe de política de la RAC.

Tráfico récord y disrupciones en el transporte público

Tráfico récord y disrupciones en el transporte público

Las carreteras españolas se preparan para recibir a más de 21,7 millones de vehículos durante el fin de semana, un volumen que no se registraba desde 2022. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha suspendido temporalmente más de 1.500 kilómetros de obras en autovías y carreteras principales para facilitar la circulación. La predicción de la Asociación Española de Asistencia en Carretera (AEAC) apunta a un millón de viajes adicionales en comparación con el año pasado, con un pico de congestión previsto para el jueves, día de inicio de las vacaciones escolares.

Pero las complicaciones no terminan ahí. Las obras de ingeniería en la línea de alta velocidad entre Londres y Milton Keynes, así como otras interrupciones en líneas como la que conecta Preston y Lancaster, y Winchester y Southampton, obligarán a muchos a recurrir al coche, agravando aún más la situación del tráfico.

Lo que nadie cuenta es cómo este panorama afectará al bolsillo de los viajeros. Según Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones de Wealth Club, es probable que muchos opten por acortar sus viajes y reducir el gasto en otros productos, como la tradicional cesta de Pascua.

La mayoría de los viajeros (más de la mitad) planean trayectos inferiores a 50 kilómetros, mientras que solo un 1% se atreverá a recorrer más de 200 kilómetros. Paralelamente, un número significativo de ciudadanos (alrededor de 2 millones) elegirá viajar al extranjero, impulsando la demanda de vuelos, con easyJet preparándose para su fin de semana de Semana Santa más concurrido. Sin embargo, aquellos que decidan cruzar fronteras europeas deberán prepararse para posibles retrasos de hasta dos horas debido a la implementación del nuevo sistema de control fronterizo de la UE, el Sistema de Entrada y Salida (EES), que exige la toma de huellas dactilares y fotografías a los viajeros de terceros países.

La Semana Santa se perfila, por tanto, como un desafío para la movilidad en España y Europa, donde la combinación de precios disparados, tráfico récord y disrupciones en el transporte público amenaza con convertir el descanso vacacional en una auténtica pesadilla.