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Rtl admite que dejó correr la mentira de ofarim en plena gala

El imperio alemán de la telebasura acaba de confesar: Gil Ofarim pudo vender en prime time una versión dudosa del incidente del Davidstern y nadie le frenó. Stephan Schmitter, el máximo responsable de RTL, reconoce ahora que debieron cortar en caliente las insinuaciones del cantante, pero prefirieron mirar a otro lado mientras la audiencia crecía.

La historia es vieja, el daño nuevo. En octubre de 2021 Ofarim colgó un vídeo en Instagram desde Leipzig: un empleado del hotel Westin le habría ordenado quitarse la cadena con la estrella de David. El vídeo se volvió viral, el hotel recibió amenazas, el trabajador se refugió en la depresión. Dos años después las cámaras de seguridad demostraron que la cadena nunca existió y la Fiscalía archivó el caso. Pero el pasto televisivo ya estaba verde.

La tentación del rating

En enero RTL invitó a Ofarim al «Dschungelcamp», su reality de famosos hambrientos de redención. La productora sabía que el cantante arrastraba el episodio sin despejar: ni condena, ni disculpa. Firmaron el contrato por 350 000 euros y le dieron micrófono 24 horas. Durante quince días Ofarim insinuó que el vídeo del hotel pudo ser «manipulado» y que él era «víctima de una campaña». Las redes estallaron, la audiencia subió al 28 % de share.

Schmitter lo admite ahora: «Hubo dos galas en las que se vertieron afirmaciones punzantes y no reaccionamos en directo». La redacción en Colonia lo analizó, decidió que una «barraca informativa» restaría espectáculo y optó por callar. El daño colateral: 1,9 millones de telespectadores creyeron que la cadena existió y que el hotel ocultó la verdad.

El precio del silencio

El precio del silencio

El trabajador del hotel, que sigue en seguimiento psicológico, declaró a Die Zeit: «Ofarim se comporta como el perseguido, pero el acosado fui yo». La cadena pagó 100 000 euros de indemnización al empleado y se reservó acciones legales contra RTL por difusión de falsedad. El CEO del canal prefiere no hablar de cifras: «Hemos aprendido que el entretenimiento no puede despedazar vidas».

Ofarim se llevó otros 100 000 por ganar el concurso y ya prepara gira. RTL, en cambio, ha ordenado un protocolo interno: cualquier concursante que aluda a hechos no probados será interrumpido al segundo. La medida llega tarde; la estrella de David que nunca existió ya forma parte del bestiario televisivo alemán y el telespectador no olvida tan fácil.