Egipto arresta a una 'bruja' de tiktok: el nuevo frente contra las influencers

Un disfraz de bruja en una plaza de Itsa, la provincia de Fayum, ha desatado la última cacería de Egipto contra las redes sociales. El Ministerio del Interior ha detenido a una joven que grababa contenido para TikTok vestida con capa negra y sombrero puntiagudo. Su delito: «causar controversia» y buscar ingresos con su imagen.

El comunicado oficial, breve y glacial, habla de «medidas legales pertinentes» sin concretar cargos. La muchacha, interrogada en comisaría, reconoció que le gusta «pintarse la cara y maquillarse» y que fabrica sus propias máscaras. Lo que no explicó el Gobierno es por qué eso constituye una amenaza a la seguridad nacional.

La campaña que empezó con baile y terminó con brujas

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Desde agosto, más de 80 creadores han sido arrestados en una ofensiva que arrancó contra mujeres que bailaban en TikTok y que ahora incluye a quienes disienten de la ortodoxia religiosa. La EIPR denuncia que el artículo 25 de la Ley de Ciberdelincuencia —redactado para proteger «valores familiares»— se ha convertido en un comodín para criminalizar cualquier expresión que desafíe el control moral del Estado.

La joven de Itsa no es una excepción: es la última pieza de un rompecabezas que ensancha el cerco sobre el espacio digital egipcio. «Cada arresto es un mensaje: aquí no hay lugar para la irreverencia», resume un activista de El Cairo que prefiere el anonimato. La cifra habla por sí sola: desde 2020, los casos documentados por organizaciones de derechos humanos superan los 200.

Mientras tanto, la plaza donde grabó el vídeo vuelve a la normalidad: vendedores de té, niños con balones y ninguna bruja a la vista. En Egipto, la magia está prohibida. Y también la risa, si se graba.