Ejecutan a dos jefes de sendero en el vraem a 12 días de las elecciones
Un disparo certero acabó esta madrugada con David, número dos del Comité Central de Sendero Luminoso en el VRAEM, y con su escolta Ramírez en la espesura de Pampa Aurora, Huanta. El cruce de fuego duró menos de tres minutos y dejó sobre la tierra roja dos cadáveres y un arsenal: una ametralladora MAG 7,62 mm y un rifle .22 con mira telescópica.
La operación que nadie vio venir
Fuerza Especial Conjunta, comando del VRAEM, Dirandro y fiscalía coordinaron desde enero un dispositivo que terminó en una trampa de infantería. No hubo helicópteros ruidosos ni despliegue mediático: cuatro patrullas camufladas esperaron a que la columna terrorista cruzara el río Mantaro. A las 04:38 horas, el primer disparo anunció el cierre del cerco. David llevaba diez años en la clandestinidad; Ramírez, un cuaderno con anotaciones de rutas de coca que ahora analizan los peritos.
El Ministerio de Defensa confirma que no hubo heridos propios, un dato que suena a victoria de manual pero que esconde una guerra de desgaste: 37 operativos fallidos en el VRAEM desde octubre. La diferencia esta vez fue un infiltrado que cobró 3 000 soles por semana y que ayer recibió pasaporte y billete a Lima.

Boicot electoral y amenazas escritas
El MPCP —la rama militarizada que aún firma como Sendero— reaccionó antes del mediodía. Circularon panfletos en Sivia y San Francisco: “Las balas también votan”. El mismo día en que el Jurado Electoral anunció despliegue de 14 000 policías para las generales del 13 de abril, los maoístas reiteraron su llamado al “paro armado” y calificaron a Keiko Fujimori de “asesina” y a la presidente Boluarte de “pelele extranjero”.
La contraparte es un gobierno que necesita mostrar resultados. El 42 % de la coca nacional nace entre Ayacucho, Cusco y Junín; el VRAEM aporta el 63 % de la pasta base que sale por Bolivia. Cada kilo incautado es un titular que amortigua la crisis política.

La viuda negra cae antes que los jefes guerrilleros
El 2 de febrero la policía ya había dado un golpe distinto: en el peaje de Huillque, Ancahuasi, interceptaron un Mazda gris con 60 ladrillos de cocaína ocultos en un doble fondo. La dueña del auto, Nena Soto Contreras, alias la viuda negra, controlaba la fracción de cargamentos que luego cruzan el altiplano boliviano. Su arresto pasó desapercibido hasta que la prensa destapó que la misma red financiaba parte de la logística de Sendero.
Conexión: Soto Contreras transportaba para el frente VRAEM de la organización narcoterrorista. La cocaína pagaba fusiles y munición; los guerrilleros cobraban vacuna a los narcotraficantes. El mensaje es claro: el Estado ataca por dos frentes, pero el dinero de la droga sigue fluyendo.
Las Fuerzas Armadas prometen “intensificar operaciones” hasta abril. La realidad: la selva devora promesas. David y Ramírez serán reemplazados antes de que termine la semana. El precio del kilo de coca en Monzón subió 18 % desde enero. La frontera boliviana está a 48 horas a lomo de mula. Y el VRAEM, once días antes de las elecciones, vuelve a ser un territorio donde las urnas cuentan menos que los fusiles.