El aceite de oliva se dispara hasta los 4,31 €/kg y nadie sabe si la cosecha 2026 lo frenará
El aceite de oliva vuelve a saber a billete de 500 €. Este martes 31 de marzo de 2026 el virgen extra cotiza a 4,31 € el kilo en el panel de la Junta de Andalucía, su récord desde la sequía de 2012. La lampante, ese “aceite-basura” que antes alimentaba las lámparas, ya vale 3,24 €. Y la pregunta que arde en los almazaras no es cuánto más subirá, sino si la cosecha que viene —aún en flor— podrá aplacar la fiebre.
Un grano de oliva que pesa como oro
En los pasillos de Infaoliva, la referencia que marcan los operadores de Jaén y Córdoba, el virgen extra se paga a 3,994 €/kg; el virgen, a 3,538 €; la lampante, a 3,225 €. Tres euros arriba respecto al mismo día de 2025. La brecha se explica en un vaso de 0,2 % de acidez y en un defecto que sólo detecta la cata profesional, pero en la mesa de negociación se traduce en casi medio euro por litro.
Lo que nadie cuenta es que detrás de esas cifras hay camiones enteros que no llegan. La campaña 2025/26 cerrará —salvo sorpresas de mayo— en torno a 1,3 millones de toneladas, un 18 % menos que la media de los últimos cinco años. Los olivares de Loja y Úbeda perdieron hasta cuatro floraciones por los chaparrones de abril y el calor prematuro de junio. El resultado: más del 40 % de la molturación ya está vendida a futuro y los stocks privados bajan de 180 000 t.

El mecanismo de retirada acecha en la sombra
El Ministerio de Agricultura preparó anoche el texto que puede cambiarlo todo: una orden de retirada de excedentes si los precios se desploman por una cosecha récord. La trampa es que, por primera vez, la norma permite sacar del mercado hasta 200 000 t sin pagar un euro de ayuda pública; el coste lo asumirán las almazaras que ya facturan al alza. La medida duerme en un cajón desde agosto, pero los técnicos del MAPA la desempolvan cada vez que el virgen extra supera los 4 €. La publicación oficial se activará “si se confirman desajustes”, repiten voces oficiales que prefieren no firmar.
En el parqué de Aceites Toledo ya se compran contratos de junio a 3,85 €/kg, 15 céntimos por debajo del spot. El mensaje de los brokers: el mercado descuenta que algo va a ceder, pero nadie sabe si serán los precios o las previsiones de lluvia para mayo.

La guerra silenciosa del refino
Mientras tanto, la industria del refino exprime el margen. La lampante parte de 3,24 €/kg y el aceite envasado para supermercado sale de fábrica a 5,20 €. Entre medias, el proceso de desodorización y mezcla con virgen añade apenas 30 céntimos de coste. La diferencia: 1,66 € de beneficio bruto por litro antes de impuestos. Un negocio redondo que explica por qué las líneas de La Luisa y Borges funcionan a pleno mientras las cooperativas de primera prensa limitan turnos.
El consumidor final ya paga en caja 8 € el litro de virgen extra de marca blanca. La escalada tiene fecha de caducidad: cuando la cosestra de octubre asome por la carretera A-4, el precio volverá a la tensión del clima y no a la especulación. Hasta entonces, cada gota que cae sobre la tostada vale más que el pan que la sostiene.
La semana próxima los agricultores de Jaén celebran la romería de San Amador. Pregúntales por el futuro y te dirán que ya no rezan por lluvia, sino por que el termómetro no les juegue otra mala pasada. Porque la verdad se esconde en el detalle: una flor de olivo quemada por el viento levantino deja de ser un símbolo religioso y se convierte en 4 € que nunca llegarán al bolsillo.