El aicm se derrumba en vivo: 11 vuelos cancelados o demorados en una sola tarde

Las pantallas del Aeropuerto Internacional Benito Juárez parecían un semáforo rojo permanente este lunes a las 18:00 h. Volaris, Viva Aerobus y Aeroméxico lideraban la lista de vergüenza: once operaciones varadas, una tras otra, sin que nadie dé la cara frente a los pasajeros.

Los números que nadie quiere ver

La página oficial del aicm se convirtió en un espía silencioso. Allí se descubrió que el vuelo VB1058 a Guadalajara fue cancelado de golpe y porrazo a las 08:55 h. El Y4460 de Volaris, con destino a Villahermosa, arrastra ya más de doce horas de retraso desde su salida programada a las 06:10 h. Lo que empezó como un “ligero contratiempo” se transformó en una pesadilla de conexiones perdidas y hoteles improvisados.

La repetición de códigos es el dato más insultante: el AM2132 a Los Mochis aparece dos veces en la misma franja horaria, como si la incompetencia tuviera permiso de duplicarse. Mientras tanto, el AM1 a Madrid —la joya de la corona de Aeroméxico— se quedó clavado en la plataforma 17:50 h con destino incierto y maletas abajo del avión.

El pasajero mexicano ya sabe la letanía

El pasajero mexicano ya sabe la letanía

La Profeco exige que, a partir de una hora de retraso, la aerolínea entregue comida y bebida. A partir de cuatro horas, la devolución del boleto más una indemnización mínima del 25 %. Pero en la Terminal 1 la teoría se desmorona: los mostritos de atención cierran filas, los teléfonos suenan a tono de “número ocupado” y los abogados de la procuraduría parecen fantasmas que solo aparecen cuando las cámaras de televisión encienden su luz.

Lo que nadie cuenta es que el pasajero promedio pierde 6,4 horas en estos forcejeos, según el último estudio de la asociación Passenger Rights Mexico. Ahí se suman los taxis nocturnos, el día laboral que se va al caño y el niño que se pierde su fiesta de cumpleaños en Guadalajara.

El aicm sigue alardeando de su “actualización en tiempo real”, pero la realidad es tozuda: las pantallas mienten, las aplicaciones se cuelgan y los altavoces repiten la misma coletilla de “por favor manténgase alerta”. Alerta de qué, si el avión ya no llegará.

Mientras tanto, el dinero de los boletos se evapora en esperas, los hoteles cobran tarifas de emergencia y las aerolíneas suman millones en bonos de compensación que jamás se reclaman. La próxima vez que pienses en volar desde la capital, revisa la lista del lunes 18:00 h: es el espejo de lo que puede ocurrirte cualquier tarde mexicana.