El baxi manresa apuesta fuerte: fichan a david duke jr. para salvar la temporada

El Baxi Manresa ha cerrado un fichaje bomba a tres meses del final de la Liga Endesa. David Duke Jr., el escolta que pasó por Brooklyn y San Antonio, aterriza en el Congost para blindar el perímetro y devolver la sonrisa a una afición que lleva semanas escuchando el crepitar de los tambores del descenso.

El anuncio cayó este lunes, 30 de marzo, como un jarro de agua fría en la siempre volálica plaza del Bàsquet Manresa: el club rescinde el contrato de un exterior y, en la misma tacada, anuncia la llegada de un jugador con 104 partidos de NBA en el currículum. La operación se consumó en menos de 24 horas, el tiempo que tardó Duke en despedirse de los Perth Wildcats y subirse al primer vuelo rumbo a Barcelona.

De la liga australiana al vacío catalán

En la NBL, Duke promediaba 12,3 puntos, 2,7 rebotes y 2,9 asistencias. Cifras discretas si se miran con lupa estadística, pero el Manresa no ha venido a buscar un anotador compulsivo; busca un cerrojo. Pedro Martínez, entrenador del equipo, lleva semanas clamando en rueda de prensa por un jugador capaz de frenar la hemorragia defensiva que ha convertido al Congost en un parque de atracciones rival: 1.037 puntos encajados en 25 jornadas, el tercer peor registro de la competición.

Duke mide 1,93 y pesa 92 kilos de músculo macizo. Su físico recuerda al de un linebacker que se equivocó de vestuario y acabó en la pista. En la NBA se ganó la vida defendiendo a bases y escoltas, y ahora se empleará en contener a los Slaughter, Bolmaro o Benite que pululan por la ACB. Su primer examen será este sábado en la cancha de Breogán, otro club que también huele el humo del descenso.

Un contrato de supervivencia

Un contrato de supervivencia

El acuerdo cubre solo lo que resta de temporada. No hay opción de renovación automática ni cláusulas de rescisión millonarias. Es un contrato de supervivencia: si el Manresa se salva, Duke podrá negociar en julio; si cae a LEB Oro, el club activará una cláusula de rebaja salarial que hace aguas antes de firmar. La operación ha costado 60.000 euros, cantidad que se ha tirado de fondos propios porque la tesorería manresana atraviesa un túnel financiero sin luz: el patrocinador principal, Baxi, renovó por un año y medio, pero rebajó la aportación un 20 %.

La afición ha recibido el fichaje con un alivio que roza la desesperación. En los grupos de WhatsApp del club circulan vídeos de Duke taponando a Donovan Mitchell y dejando a Tyrese Maxwell en la lona. Lo que nadie cuenta es que el escolta lleva tres meses sin competir y que su último partido fue el 9 de febrero, cuando los Wildcats cayeron eliminados semifinales. La condición física es una incógnita y el cuerpo médico manresano ya ha activado el protocolo de reconstrucción: dos semanas de carga progresiva y un plan de minutos vigilado que empezará con 12-15 por encuentro.

El reloj avanza y el Manresa es penúltimo, a dos victorias de la salvación. David Duke Jr. no llega con la etiqueta de salvador, pero sí con la de última bala. Si falla, el descenso ya no será una pesadilla: será realidad. Y si acierta, la noche del Congost volverá a oler a grasa de palomitas y a ilusión.