El cardiff pierde la batalla por los 122 millones de sala: el tribunal tumba su reclamación

El Tribunal de Comercio de Nantes ha devuelto al Cardiff City el dolor de una herida que nunca cicatrizó. La justicia francesa ha desestimado la demanda del club galés que exigía 122,2 millones de euros al Nantes por la muerte de Emiliano Sala, el argentino que nunca pisó el césped de Cardiff tras estrellarse su avión en el Canal de la Mancha el 21 de enero de 2019.

El dinero que no pudo comprar una vida

El dinero que no pudo comprar una vida

El veredicto llega cuatro años y medio después de que el Piper PA-46 desapareciera de los radares con Sala y el piloto David Ibbotson a bordo. El Cardiff argumentaba que el traspaso de 17 millones que había acordado con el Nantes quedó invalidado porque el delantero nunca llegó a disputar un solo minuto con la camiseta azul.

Pero los magistrados no compraron ese argumento. Consideraron que el fichaje ya era un hecho consumado: el contrato estaba firmado, la FIFA había emitido el certificado de transferencia internacional y el Nantes ya contaba con el dinero en sus arcas. La muerte, por terrible que fuera, no anulaba la operación.

El fallo deja al Cardiff con las manos vacías y la factura por un fichaje que se convirtió en el más funesto de su historia. El club, que ya había pagado la primera cuota de 5 millones, aún debe 12 más al Nantes. Una deuda que la FIFA ratificó en 2020 y que la justicia francesa acaba de rubricar.

Detrás de los números hay una historia que sigue sin cerrarse. Los investigadores británicos concluyeron que Ibbotson no tenía licencia para transportar pasajeros comercialmente y que el avión carecía de la certificación necesaria. Sala, que tenía 28 años y acababa de firmar el contrato más importante de su carrera, viajaba solo porque el Cardiff le había ofrecido un vuelo comercial que él rechazó. Quería despedirse de sus compañeros en Nantes.

El club galo, por su parte, celebra una victoria pírrica. Sí, conserva el dinero del traspaso, pero también mantiene viva la polémica sobre quién tuvo la culpa de que un futbolista terminara en un avión destartalado cruzando el canal en pleno invierno. La FIFA investigó si ambos clubes incumplieron sus obligaciones de cuidado. El expediente sigue abierto.

Mientras tanto, el Cardiff ha perdido más que un juicio. Ha perdido la oportunidad de cerrar un capítulo que cada nuevo fallo judicial reabre. Porque cada veredicto que favorece al Nantes vuelve a poner el foco en la misma pregunta: ¿por qué un jugador valorado en 17 millones de euros viajaba en una aeronave que parecía comprada en un mercadillo?

La respuesta, como el avión, sigue en el fondo del mar.