El debate que debería hablar de educación terminó a gritos y con castillo de por medio

Lo que empezó como una discusión sobre satélites educativos y bonos escolares terminó convertido en un ring de boxeo verbal donde Pedro Castillo —expresidente que ni siquiera estaba en el estudio— se convirtió en el tercero en discordia. El candidato Carlos Álvarez acusó a Yonhy Lescano de haberle pedido un ministerio al gobierno que terminó disolviendo el Congreso. La respuesta fue una derecha directa: “No voy a dejar que el telonero de Fujimori me de clases de moral”.

El bono de 7,000 soles que divide al país

Carlos Espá, con su camisa blanca y su tono de quien habla desde un aula, propuso entregar un vale de 7,000 soles a las familias que prefieran colegios privados. “Si el Estado se ahorra 14 mil soles por cada niño que deja de ir a la escuela pública, ¿por qué no compartimos el ahorro?”, argumentó. La cifra cayó en la sala como una losa: 22,000 colegios en ruinas, según Lescano, que prometió comprar un satélite para regalar internet gratis y reconstruir cada aula desvencijada. Álvarez, sin levantar la voz, habló de anemia crónica y de universidades que ven al alumno como “una boleta de pago”. Tres visiones, un mismo diagnóstico: la educación peruana está en terapia intensiva.

Lo que nadie cuenta es que el moderador tuvo que intervenir nueve veces para pedir respeto. Nueve. El número exacto de minutos que duró el intercambio más áspero, cuando Lescano sacó a relucir los 25 años de Espá en el Congreso y le espetó: “Tiene la misma edad que lleva usted sin presentar un proyecto de ley aprobado”. Espá, en lugar de rebatir, le devolvió la pelota: “Veinticinco años es tiempo bastante. Ya llegó el momento de la jubilación”.

La sunedu en la diana: ¿extinción o reforma?

La sunedu en la diana: ¿extinción o reforma?

En medio de los gritos, dos candidatos coincidieron en algo: eliminar la SUNEDU. Espá la calificó de “entelequia burocrática”; Álvarez, de “caja chica del congreso”. La agencia que salvó a miles de jóvenes de titularse en universidades chatarra podría desaparecer si gana cualquiera de los dos. La ironía: la misma institución que les validó sus títulos para postular ahora es objeto de su desprecio.

La noche terminó con los tres hombres hablando solos, micros abajo, mientras la moderadora anunciaba la siguiente terna. Fuera del recinto, un grupo de estudiantes de secundaria esperaba para entrar a una feria de universidades. Ninguno pudo ingresar: el Centro de Convenciones estaba tomado por la política. La lección dejó un sabor amargo: cuando el tema es educación, los adultos terminan peleando por el pasado mientras los jóvenes miran desde afuera, sin poder formular una sola pregunta. El país entero perdió la oportunidad de escuchar cómo se enseñará inglés en la Amazonía, cómo se conectará a 1,2 millones de estudiantes sin internet, cómo se erradicará la anemia que baja el coeficiente intelectual de los niños. En su lugar, nos quedó un eco: “telonero de Fujimori” versus “aspirante a ministro de Castillo”. La segunda vuelta del debate se acerca. Si hoy fue un avance, el 2026 se va a sentir muy lejos.