El dépor recibe a un córdoba herido que ya sabe lo que es perder 21 goles en 7 jornadas
El Córdoba llega a Riazor este martes con la herida abierta de siete jornadas sin ganar y una defensa que ha encajado 21 goles en ese tiempo. El Dépor, por su parte, recibe al conjunto andaluz con la necesidad de recuperar la segunda plaza que perdió el pasado fin de semana. Un choque que, a priori, parece un trámite para los coruñeses, pero que esconde aristas que pueden convertirse en cuchillo.
El dépor recupera piezas clave para el asalto al ascento directo
Antonio Hidalgo recupera a Lucas Noubi y a Stoichkov, ambos ausentes en El Molinón. La vuelta del belga al eje de la zaga y la del delantero letal en el área dan aire a un vestuario que vio cómo el Sporting le arrebató dos puntos en la última acción del partido. Pero hay una duda: Dani Barcia, el canterano que salvó un punto en Gijón, puede mantener su puesto en el once titular. Su gol, de hecho, ha generado un debate interno que Hidalgo no ha despejado en la previa.
El técnico madrileño también baraja la vuelta de Quagliata al lateral izquierdo y la entrada de Loureiro en el centro de la defensa. Un cambio que, de producirse, dejaría a Comas en el banquillo. La decisión, según fuentes del vestuario, se tomará horas antes del partido, tras la última sesión táctica.

Iván ania juega su última bala sin asumir que es una final
En la otra orilla, Iván Ania rechaza rotundamente que este sea un partido definitivo. «Quedan diez jornadas», repite como mantra. Pero los números le traicionan: su equipo no gana desde el 11 de febrero y ha encajado una media de tres goles por partido en las últimas siete jornadas. Una cifra que, en Segunda División, es sinónimo de descenso, no de ascenso.
La lista de bajas del Córdoba es un rosario de malas noticias: Adilson, con nueva recaída; Fomeyem, sin fecha de regreso; Carlos Marín, Trilli y Alcedo, por lesión; Pedro Ortiz, sancionado; y Requena, con la sub-21. Siete ausencias que han llevado a Ania a ensayar un once de emergencia con Diego Bri como falso extremo y Adri Fuentes de referencia en el área.
El técnico asturiano, no obstante, ha pedido a sus jugadores que miren atrás: «El mejor momento del año fue cuando teníamos más bajas». Una frase que suena a desesperación, pero que en el vestuario interpretan como un mensaje de confianza para los que menos han jugado.
Riazor, un cementerio para el córdoba
El Córdoba solo ha ganado una vez en 19 visitas a Riazor. Un dato que pesa como una losa en la mente de los jugadores, pero que también puede ser un arma de doble filo: la presión está del lado del Dépor, que debe ganar para no dejar escapar al Almería o al Burgos.
El partido, que se disputa a las 20:00 horas, será dirigido por Alejandro Morilla, un árbitro que ya pitó al Dépor esta temporada y que dejó buenas sensaciones en el vestuario blanquiazul. Pero en el fútbol, como dice Hidalgo, «los árbitros no marcan goles». Y en este caso, los goles los tiene que marcar un Córdoba que ha olvidado cómo se hace.
La clave, según fuentes del cuerpo técnico andaluz, será mantener la portería a cero durante los primeros 20 minutos. Si el Dépor marca pronto, la presión se trasladará al lado contrario y el Córdoba puede desmoronarse. Por eso, Ania ha trabajado esta semana la posesión en campo rival y la presión tras pérdida, dos conceptos que ha evitado en las últimas jornadas por miedo a dejar huecos atrás.
El domingo que viene, el Málaga visitará Riazor en otro partido clave para el ascenso. Pero antes, el Dépor debe pasar por el aro de un Córdoba que, aunque herido, sigue vivo. Y en Segunda División, los equipos heridos son los más peligrosos. Porque ya no tienen nada que perder. Y porque, como dice un veterano del vestuario coruñés, «el que está abajo, si te pilla, te hunde».