El elche regresa al escenario del drama: vallecano le arruinó la vida hace dos años

Elche aterriza este fin de semana en Vallecas con la misma losa de siempre: el recuerdo del 2-1 que hace dos años le costó el puesto a Francisco y le hundió en el pozo del descenso. Fue un gol de Unai López en el 93' el que desató la furia de la plantilla y la dimisión forzosa del entrenador. Hoy, con Ilicic como faro y un vestuario que ya huele a humo, el club franjiverde regresa al mismo escenario dispuesto a borrar la pesadilla.

La zancadilla del 2023 que cambió la historia

El 17 de septiembre de 2022 el Elche se marchó de Vallecas con la certeza de que algo se había roto para siempre. Lucas Boyé había adelantado a los suyos con un cabezazo que parecía el comienzo de una nueva etapa, pero Camello empató antes del descanso y, cuando el reloj ya superaba los 92 minutos, Unai López clavó el puñal. El 2-1 no solo dejó al equipo con un punto de 21 posibles; abrió la puerta de la guillotina.

Francisco, que había llegado con el cartel de salvador tras el milagro de 2021, pasó la noche en el Hotel Barça de Alicante escuchando cacerolazos virtuales. A la mañana siguiente, la directiva le comunicó su despido en una sala de prensa improvisada en el Martínez Valero. Siete jornadas, un punto, cero victorias: los números eran una losa demasiado pesada incluso para el técnico que había devuelto la ilusión.

El regreso de los fantasmas

El regreso de los fantasmas

El once que saltó aquel día al césped parece una fotografía borrosa: Edgar Badía; Pol Lirola, Palacios, Fede Fernández, Diego González, Clerc; Raúl Guti, Gumbau, Quina; Roger y Boyé. Solo dos —Badía y Clerc— siguen en la plantilla actual. El resto se dispersó entre préstamos, rescisiones y cesiones a equipos de medio pelo. La derrota actuó como un catapulta que lanzó al club al vacío: de aquel día al descenso solo hubo 29 puntos de 99 posibles.

El Rayo, por contra, se reforzó con la misma velocidad con la que marcó su gol. Iraola, entrenador que más tarde ficharía por el Bournemouth, ya perfilaba un equipo que presionaba arriba y convertía cada córner en un drama para el rival. La plantilla que goleó al Elche —Dimitrievski; Balliu, Catena, Lejeune, Fran García; Valentín, Comesaña; Isi, Trejo, Álvaro; Camello— es hoy casi un ejército de élite: Falcao ya no está, pero el Pathe Ciss que entró aquel día ahora es titular indiscutible.

El nuevo guión que teme repetirse

El entrenador actual, Sebastián Beccacece, ha pedido a la plantilla que vea el vídeo del 2-1 “como quien mira una película de terror: para saber dónde está la puerta de salida”. El argentino sabe que el Elche llega a Vallecas con la misma losa de hace dos años: 16 puntos, tres por encima del descenso y una afición que ya no cree en promesas. La diferencia es que ahora el club no puede permitirse otro drama: el fair play financiero le aprieta y una nueva caída podría activar una sanción de la Liga que dejaría al equipo sin fichajes en enero.

En el vestuario hay quien confiesa que “el olor a hierba de Vallecas nos entra por la nariz y nos recuerda que esto puede acabar mal”. La cifra habla por sí sola: el Elche no gana en el estadio de Vallecas desde la temporada 2014-15, cuando Edu Albacar, Jonathas y Pedro Mosquera firmaron un 2-3 que hoy parece una fotografía de época. Desde entonces, tres derrotas y un empate. El balance es una losa.

El sábado, cuando el árbitro pite el inicio, el Elche no solo jugará contra el Rayo: jugará contra el fantasma de un gol en el 93' que todavía duele. La victoria no borrará la cicatriz, pero al menos permitirá al club respirar sin el aliento de la memoria en la nuca. De lo contrario, la historia volverá a repetirse. Y esta vez no hay entrenador que valga.