El euro abre en 27,57 pesos y el gobierno sueña con un 1 % de crecimiento: la isla que no arranca

El euro amaneció este domingo 30 de marzo a 27,57 pesos cubanos en el mercado oficial. La cifra parece un simple guarismo, pero en la calle G en El Vedado ya se interpela: «¿Para qué sirve un tipo de cambio que no existe?». La cotización oficial marca un leve descenso del 0,15 % respecto al cierre anterior, pero en el mercado negro el dólar sigue superando los 300 pesos. Dos velocidades, una misma desesperación.

La economía de guerra que no gana batallas

Joaquín Alonso, ministro de Economía y Planificación, repite el mantra: 2026 crecerá un 1 %. La misma promesa incumplida para 2025. El país opera bajo una autodenominada «economía de guerra», pero los frentes son internos: apagones de hasta 14 horas, filas que cruzan provincias y una inflación que el propio Gobierno calcula en 10 % para el año que viene, cinco puntos menos que el 14,07 % actual. La cifra suena a victoria hasta que se descubre que la canasta básica se cotiza en dólares y sube cada mes que pasa.

El déficit fiscal proyectado ronda los 74 500 millones de pesos, unos 3 100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas. Es decir, el Estado planifica un hueco equivalente a tres veces el presupuesto anual de salud pública. La receta para taparlo: más turismo y exportación de servicios médicos. La realidad: entre 2020 y 2024 la economía se desplomó un 11 % y 2024 cerró con una nueva caída del 1,1 %.

El peso que ya nadie quiere

El peso que ya nadie quiere

Desde enero de 2021 el peso cubano convertible desapareció como moneda de curso legal, pero su fantasma sigue rondando los bolsillos. La historia reciente es un rosario de devaluaciones: en 2002 un peso convertible valía 21 pesos cubanos; en 2005 ya eran 25. Llegó el «Día Cero» de la unificación y el tipo de cambio oficial se fijó en 24 pesos por dólar, pero el mercado paralelo se rió: 100 pesos por billete verde. Hoy el Banco Central publica una cosa y la vida cotidiana dicta otra.

El resultado: billetes de 1 000 pesos que no alcanzan para un litro de aceite y monedas de 20 centavos que solo sirven de fichas de dominó. El Gobierno promete un entorno «más dinámico y transparente» para los inversores, pero la letra pequeña habla de «garantías limitadas» y «contexto internacional adverso». Traducción: el dinero fresco llegará solo si acepta pagar sobornos o asume riesgos que Wall Street no tocaría ni con guantes.

En la barriada de San Miguel del Padrón, Doña Alicia cuenta que su pensión de 1 528 pesos no le alcanza para diez días. «El euro puede subir o bajar, pero mi nevera sigue vacía». La frase resume la cotización que importa: la del desencanto, que lleva años en máximos históricos.