El fiscal que perseguía la corrupción ahora pide 12 meses de cárcel por cobrar coimas
Una noche de viernes, Aurelio Valdez Alcántara recibió sobre la mesa de su casa un fajo de diez mil dólares que ya olía a trampa. Afuera, la Pepca filmaba cada movimiento. Adentro, un juez firmaba la orden de flagrancia. En 48 horas, el mismo hombre que envió a la cárcel a la exdirectora del Fodearte y al exprocurador Jean Alain Rodríguez deberá sentarse en el banquillo para que le dicten prisión preventiva. La audiencia es hoy, a las 14:00, ante la jueza Ysis Muñiz Almonte.
La caída del cazador de coimas
Valdez Alcántara no era un fiscal cualquiera. Desde que ingresó a la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa en septiembre de 2020, su firma apareció en los expedientes más sonados del país: Los Tres Brazos, Medusa, SeNaSa. La acusación de este lunes lo presenta como un hombre que cobraba 200.000 dólares por “resolver” investigaciones, que bajó la tarifa a 150.000 y que, como bonus, exigía un Rolex o un Mercedes Benz 450. El expediente de 50 páginas que presentó el fiscal Andrés Mena describe la negociación palabra por palabra.
La procuradora Yeni Berenice Reynoso no levantó la voz cuando habló del caso. Lo hizo con el tono pausado de quien ya vio estallar otras bombas: “Jamás vamos a tolerar actos de corrupción dentro de la institución”. La frase suena a epitafio para una carrera que, hasta hace una semana, parecía intocable.

De condenar a cobrar: los 180 grados de valdez alcántara
El expediente contra Octavia Angélica Medina le valió gloria: tres años de cárcel para la exdirectora del Fodearte por desviar 135.000 dólares. En el caso del Ministerio de Agricultura, logró que Julio Domínguez Solano y Antonio Paredes Elizondo cumplieran la misma pena por malversar 65.000 dólares. Ahora, el mismo monto que él cobró de coima en una noche.
La ironía duele: en Los Tres Brazos investigó un fraude inmobiliario de 85 millones de dólares; el “no ha lugar” que dictaron en 2022 fue revocado en septiembre pasado. La revisión del caso llega cuando él ya no estará en la acusación, sino en el banquillo.
El domingo, mientras preparaba la defensa, Valdez Alcántara debió recordar cada gesto que le exigió a otros: la prisión preventiva, el riesgo de fuga, la peligrosidad. Hoy la jueza Muñiz Almonte decidirá si firma la misma receta que él le endilgó a docenas de imputados. La diferencia es que entonces él tenía la ley del lado; ahora, el dinero sucio en el bolsillo.
La corrupción siempre fue un círculo. Esta vez, el que dibujó la rueda terminó dentro.