El gobierno concede la nacionalidad a leopoldo lópez tras quedarse sin patria
Leopoldo López ya no es apátrida. El Consejo de Ministros le entregó este martes la nacionalidad española por carta de naturaleza, la vía discrecional que Madrid reserva para refugiados, deportistas de élite o, como en este caso, para un opositor que el chavismo despojó de su pasaporte y de su país hace años.
Un limbo legal que duró demasiado
La solicitud del político venezolano llegó a La Moncloa a finales de 2025, después de que Caracas le negara incluso el derecho a tener un documento de identidad. No era la primera vez que intentaba naturalizarse: el trámite ordinario le cerró la puerta, así que su abogado apeló al artículo 21.1 del Código Civil, la cláusula mágica que permite al Ejecutivo regalar la bandera cuando “concurran circunstancias excepcionales”.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha usado ese comodín 37 veces en los últimos quince meses. Antes que López, el adolescente estrella del Real Madrid de baloncesto, Rhys Robinson; antes que Robinson, 222 nicaragüenses despojados de su nacionalidad por Ortega y Murillo; antes que ellos, un superviviente del Holocausto, dos patinadores olímpicos y una periodista argentina especializada en violencia de género.

La cifra que calla el ministerio
Desde enero de 2024, 23 de cada 36 cartas de naturaleza han ido a parar a ciudadanos que Managua expulsó sin juicio. Madrid les abrió la puerta y, de paso, se anotó un gol diplomático: proteger a los disidentes de Ortega sin necesidad de conceder asilo político, que requiere debate parlamentario y titulares incómodos.
El caso López, sin embargo, no llega gratis. El político caraqueño llega con bagaje: fundó Voluntad Popular, estuvo dos años escondido en la embajada española en Caracas y lleva una condena de 13 años y 9 meses firmada por un tribunal chavista que ni siquiera le dejó presentar pruebas. Ahora, con DNI español, podrá moverse por Europa sin temer una deportación exprés a Venezuela.
La jugada tiene doble filo. En el Palacio de la Moncloa saben que cada nacionalización de un disidente latinoamericano es un mensaje a los regímenes de la región: “Aquí damos cobijo”. Pero también es un gesto que irrita a los que creen que el pasaporte se regala a golpe de titular. La derecha ya avisó: si vuelve al poder, revisará el listado de cartas de naturaleza concedidas “por razones políticas”.
Mientras tanto, López ya tiene fecha para jurar la Constitución. Lo hará en la calle Princesa, frente a un notario que no le pedirá que renuncie a Venezuela, porque Venezuela hace tiempo que lo desheredó. El trámite dura diez minutos. El vacío que deja el exilio, toda una vida.