El gobierno indulta a 'las seis de la suiza': la presión sindical ya no será delito
El Consejo de Ministros blindará este martes el indulto de los sindicalistas de la CNT condenados por defender a una compañera acosada en una pastelería de Gijón. La firma del ejecutivo blinda que protestar ya no equivale a coaccionar y devuelve la calle a los activistas que llevan nueve meses entre rejas.
La sentencia que desató la tormenta
Junio de 2016. La pareja de una obrera de La Suiza entra en la tienda, discute con el dueño y acaba en comisaría. El hostelero denuncia amenazas y destrozos; ella, acoso sexual. La mujer abandona el trabajo, contacta con la CNT y nace una campaña que incluye piquetes informativos y carteles que rezaban «No compres aquí». El establecimiento cierra meses después. La Audiencia de Asturias ve coacciones y dicta tres años y medio para cada activista. El Supremo lo confirma. En julio pasado, el juez dicta ingreso inmediato. Al día siguiente se presentan voluntarios en El Acebuco. La factura: 150 000 euros de indemnización y marca penal.
El Ministerio de Trabajo, dirigido por Yolanda Díaz, ha convencido a Moncloa de que la condena «inhabilita el ejercicio elemental del sindicalismo». En el escrito de indulto, al que ha tenido acceso El Ágora, se habla de «desproporción punitiva» y se cita el artículo 62 de la Constitución: libertad sindical sin ingerencias. El texto recuerda que la acción se limitó a la protesta pacífica y que la empresa no aportó pruebas de pérdidas directas. El fiscal del caso, Javier Arévalo, se desmarcó en su día y pidió la suspensión de la pena. El juez de Gijón se negó.

¿Qué cambia con el indulto?
La gracia total borra la condena y la cuantía civil. Las seis personas recuperan el pasaporte sindical y podrán ejercer cargos en organizaciones. Pero el Gobierno va más allá: prepara una reforma del Código Penal que eleva el listón para tipificar como coacción las huelgas o los boicots. La vicepresidenta tercera lo resume en privado: «No queremos otro caso La Suiza». El empresario hostelero, por su parte, anuncia que recurrirá el indulto ante el Supremo y estudia demandar ante lo civil por daños morales.
La CNT convoca este miércoles una concentración frente a la pastelería, hoy convertida en tienda de ropa. Será la primera vez que los indultados regresen al escenario del conflicto sin miedo a nuevo proceso. Llevarán una tarta de chocolate y una bandera. La consigna: «Que se entere el jefe de la Suiza».
Madrid despacha el expediente y la calle gijonesa cobra protagonismo. Porque al final la pelea no fue por una pastelería, sino por quién ostenta el poder real: el dueño del mostrador o la red que se inventa cuando el patrón se pasa. El indulto no devuelve los nueve meses de cárcel, pero devuelve la razón a quienes creyeron que defender a una compañera era un deber, no un delito. Y eso, en tiempos de reformas laborales y Eres exprés, ya es mucho más que un papel sellado.