El imss demuestra que correrle a la diabetes es cosa de todos los días, no de genes
San Buenaventura, Perote e Ixtlahuacán no figuran en los mapas de la gloria médica, pero acaban de darle la vuelta a una certitud que llevaba décadas sin discusión: la genética no manda en la diabetes; la cocina, la bici y la caminata sí.
Así lo desmenuza el estudio que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) filtró ayer a medios selectos y que hoy publica El Ágora por completo. La investigación golpea el mito del destino heredado: los jaliscienses, con más marcadores de riesgo en el ADN, terminan con menos complicaciones que los coahuilenses, que arrastran menos polimorfismos pero más kilos y menos pasos al día.
El dato que hace trizas el determinismo genético
La doctora Laura Cecilia Bonifaz Alfonzo, coordinadora de Investigación en Salud del IMSS, suelta la cifra con la serenidad de quien ha repetido la frase en corridors hasta el cansancio: «64 variables y una sola conclusión: el estilo de vida es mucho más importante que la genética». La frase suena a consigna, pero detrás hay un millar de historias revisadas a sangre y orina.
En Coahuila, el 42 % de los participantes presentó dislipidemia y filtración glomerular alterada, dos pasos previos a la insuficiencia renal. En Veracruz, la cifra bajó al 34 %. En Jalisco, se quedó en 18 %. ¿La diferencia? Promedio de pasos diarios: Coahuila, 3 200; Veracruz, 4 100; Jalisco, 6 800. Nadie contó calorías, pero las piernas hablaban.

Lo que no se ve en la prueba de caminata
El protocolo obligaba a cada paciente a caminar seis minutos en línea recta. Los jaliscienses llegaron al final sudando la gota que no les había dado la cerveza del fin de semana. En San Buenaventura, varios se detuvieron al segundo minuto. La ecografía de esfuerzo reveló lo que la mirada no ve: inflamación sistémica, citoquinas en ebullición, paredes arteriales que se engrosan por inactividad y no por culpa de los abuelos.
El equipo de Bonifaz analizó 27 polimorfismos asociados a diabetes tipo 2. Jalisco ganó la lotería tóxica: 19 de esas variantes tenían prevalencia superior al promedio nacional. Y, aun así, la presión arterial media registrada fue de 118/76. En Coahuila, con menos genes de riesgo, la media trepó a 142/88. El entorno se comió al código genético de un bocado.

Chiapas, el próximo laboratorio de la esperanza
La segunda fase del estudio se extenderá a Chiapas, entidad que aporta el 9 % de los casos de diabetes del país con apenas el 4 % de la población. Allá no hay andadores ni ciclovías; la carretera 190 se llena de puestos de tamarindo con chile y Coca. El IMSS planea llevar unidades móviles de prueba de esfuerzo y kits de PCR que midan expresión de genes inflamatorios en tiempo real. La meta no es publicar en The Lancet; es evitar amputaciones masivas.
La doctora Bonifaz cierra la entrevista con la frase que le repetirán sus alumnos durante años: «No se nace diabético; se camina hacia la diabetes». La sentencia suena a epitafio para las excusas. En tres municipios que nadie ubica en la élite médica, la ciencia acaba de demostrar que la enfermedad se retrasa un paso a la vez. Y ese paso no está escrito en el ADN; está en la banqueta que recorres cada mañana antes de abrir la nevera.