El mar se los llevó: tres muertos en la libertad por nadar borrachos y fuera de hora
El mar devoró a tres personas en menos de 24 horas. Las playas y pozas de La Libertad se convirtieron en trampas mortales para quienes decidieron burlar las normas básicas: nadar fuera de horario y hacerlo borrachos. Los cuerpos sin vida fueron rescatados por Protección Civil en distintos puntos del litoral salvadoreño.
Luis Amaya, director de Protección Civil, no se anduvo con rodeos: "El mar no es un lugar apto para demostrar nuestras habilidades en la natación". La frase suena a obviedad, pero el mensaje no llegó a tiempo para tres personas que pagaron con su vida el costo de ignorar las advertencias. Dos de ellas, según los primeros informes, estaban alcoholizadas.

El patrón que se repite cada año
La historia es la misma cada Semana Santa. Autoridades lanzan campañas, instalan carteos, reparten folletos. Pero el mar sigue reclamando víctimas. En 2025 hubo 94 emergencias. En 2026, la cifra bajó a 82. La reducción es mínima cuando se trata de vidas humanas. Los incendios en maleza siguen siendo el principal dolor de cabeza: 59 casos este año, contra 73 del anterior.
Yaneth Bran, gobernadora de La Libertad, tiene las manos atadas. Coordina con CONASEVI, FONAC y el Viceministerio de Transporte. Pero la realidad es tozuda: los salvadoreños siguen conduciendo borrachos, ignorando el cinturón y usando el celular al volante. El simulacro de accidente vial que montaron en la carretera al Puerto de La Libertad fue un teatro para los que ya creen saberlo todo.
Baltazar Solano, director de Bomberos, lo resume con crudeza: "Cero tolerancia al alcohol". Pero la tolerancia la ponen los conductores, no las leyes. Revisar frenos, llantas y combustible parece trabajo de aburrido cuando el calor aprieta y la playa llama. El resultado: familias destrozadas y cuerpos que Medicina Legal aún debe identificar.
El sistema de emergencias permanece activo las 24 horas. El 913 está disponible. Pero nadie llama para pedir permiso antes de meterse al mar. Las estadísticas hablan por sí solas: cada número es una historia que pudo evitarse. El mar no perdona. Y La Libertad lo sabe mejor que nadie.