El peso se aguanta a 18,13 y los bancos ya apuntan al 20 para 2026

Mientras el país discute precios del gasolina o el costo del huevo, el dólar cerró ayer en 18,13 pesos y nadie parece advertir que la escalada lleva cuatro días seguidos. La cifra parece menor, pero la volatilidad ya supera el 8,8 % en la semana: un termómetro que los operadores miran con el ceño fruncido porque estruja el crédito y encarece todo lo importado.

El calendario electoral y la fed que viene

Wall Street ya no habla de si, sino de cuándo la Reserva Federal recortará tasas. El primer movimiento se espera en el último trimestre de 2025 y se extendería durante 2026. Ese giro, que debilitaría al billete verde a nivel global, choca de frente con la renegociación del T-MEC y la retórica arancelaria de Washington, dos incógnitas que los bancos mexicanos metieron en sus modelos.

Resultado: Banorte dibuja un dólar a 19,30 pesos dentro de veinticuatro meses; Hacienda se queda en 19,70; Citibanamex abre el abanico entre 19,50 y 20,20, y el sondeo de Reuters coloca la mediana en 20 pesos. La horquilla completa: 19,30-20,50. Es decir, el billete que hoy se cambia en 18 pesos podría costar hasta 13 % más apenas termine el Mundial que traerá turistas y, sobre todo, divisas.

Nearshoring, la promesa que frena la caída

Nearshoring, la promesa que frena la caída

El peso no se hunde gracias al flujo de capitales ligado al nearshoring. Fábricas, centros de datos y parques logísticos desembarcan en Nuevo León, Guanajuato y Querétaro, y con ellos llegan dólares que compensan la salida de cartera. El problema: el crecimiento económico se desacelerará a 1,15-1,4 % este año, según el consenso privado. Menor dinamismo, menos impuestos y más presión sobre el tipo de cambio.

En la ventanilla, la gente solo ve que el billete verde subió 1,92 % en la semana y piensa en el pago de la hipoteca variable o en la mensualidad del auto. Lo que nadie cuenta es que cada centavo adicional en el dólar traslada casi en línea recta al precio de la canasta básica: aceite, maíz, gas LP. El país que presume reservas de 198.000 millones de dólares importa hasta la tortilla.

La apuesta está en el aire

La apuesta está en el aire

El Banco de México ya no interviene de forma visible desde 2022, pero su último reporte de estabilidad advierte: “La volatilidad cambiaria puede amplificarse en periodos de incertidumbre electoral”. Traducción: el organismo acecha y, si el peso se despega del rango de 18-19, reaparecerá. Por ahora, prefiere dejar que el mercado pague el precio de la incertidumbre.

La moneda mexicana, esa que fue la primera en usar el símbolo $, sigue siendo la decimoquinta más negociada del planeta. Y aunque parezca un dato menor, esa liquidez es la que le permite resistir embates. Pero la historia cambia cuando los flujos de nearshoring se estabilicen y la Fed recorte. Ahí, el 18,13 de hoy será un recuerdo caro.

El mensaje es brutal: quienes necesiten dólares en 2026 deben empezar a cubrirse ahora, antes de que la campaña electoral encienda los altavoces y los bancos ajusten sus modelos al alza. La volatilidad ya avisó: no perdonará a quien espere el último minuto.