El pp desata la artillería en el senado para hundir a rtve y a sánchez
El Senado va a ser el ring. Alicia García, portavoz del PP en la Cámara Alta, ha soltado el guante esta mañana: comisión de investigación contra RTVE, contra su presidente, contra su caja y contra su alma. La acusación es de corrupción «directiva, financiera y patrimonial» y la intención, ha dicho, es «rescatar y regenerar» la casa pública. O lo que es lo mismo: dinamitar la gestión de José Pablo López y, de rebote, la del Gobierno.
La explicación ha sido una sucesión de detonaciones. García ha cargado la culpa directamente sobre el presidente del ente: «Oculta y minimiza» información sobre tramas que rozan al entorno de Pedro Sánchez. Ha hablado de 30 millones devueltos a Europa y de 1,3 millones en intereses por retrasos que, según ella, evidencian una «gestión negligente» sostenida con «ingeniería contable». Ha soltado la frase que sonará en los pasillos: RTVE está «al borde de la quiebra».

El calendario del asalto
El plan del PP llega al pleno del Senado la semana que viene. Allí se votará si la Cámara abre la comisión. Si sale adelante, la lista de comparecientes se cerrará después, pero García ya ha avisado: citarán a expertos y no descartan a periodistas. El mensaje es claro: quieren que el foco se clave en la redacción y en la gerencia.
La dirigente popular ha ensartado datos con la precisión de un contable: pérdidas por incumplimiento de contrato, oposiciones anuladas por primera vez en la historia, externalización de informativos camuflada como «infoentretenimiento» y, para cerrar el círculo, «listas negras» y «purga de voces disidentes». Todo, ha dicho, apunta a que RTVE se ha convertido en «una agencia de colocación al servicio del poder».
La réplica del ente no se ha hecho esperar. Fuentes de la corporación recuerdan que los informes que cita García proceden del Consejo de Informativos, órgano interno que precisamente ha defendido la independencia de la casa. Además, subrayan que la devolución de fondos europeos obedece a un retraso en proyectos audiovisuales ajenos a la caja general y que la deuda neta de RTVE es, en términos públicos, manejable.
Pero el daño ya está en la mesa. El PP ha logrado colocar la palabra corrupción junto a RTVE en el titular de la jornada. Y eso, en campaña permanente, suma más que cualquier balance.
El escenario político se enciende. El Gobierno, por ahora, no ha convocado a García ni ha querido responder punto por punto. Tampoco ha fijado una estrategia de contraataque. En Moncloa saben que cualquier error en la defensa puede convertirse en munición para la oposición. Y en los pasillos del Senado ya se murmura: si la comisión se abre, la presión migrará desde la calle Goya hasta el corazón del Ejecutivo.
Lo que nadie cuenta es que, mientras los políticos se lanzan cifras como dardos, los trabajadores de RTVE llevan meses sobreviviendo a la incertidumbre: congelación de plantilla, contratos basura en el ámbito de la producción y la sensación de que su futuro se decide en un aula de plenos donde ellos no tienen voto. La última ironía: la «radiotelevisión de todos» puede acabar siendo el campo de batalla de unos pocos.