El regreso que nadie celebra: 200 vecinos vuelven al edificio que se hundió en parque patricios

Las llaves tiemblan en la mano. Después de 52 días de hotel, 200 familias del complejo Estación Buenos Aires reciben la orden judicial de reingresar a sus pisos… justo donde una losa se desplomó sin avisar. El Gobierno porteño anuncia «seguridad estructural garantizada»; los vecinos recuerdan la ventana torcida y los vidrios pulverizados que encontraron el primer día que intentaron volver.

La falla que nadie quiere firmar

El 3 de marzo, una losa de 15 cm de espesor se partió en el sótano. El estruendo fue breve, la evacuación inmediata. Desde entonces, la causa penal caratulada como «derrumbe con lesiones» lleva el número 31 de la fiscalía de Parque Patricios y la única certeza es la ausencia de responsables visibles. La constructora Sudamericana S.A. (COSUD) pagó los hoteles, pero no firmó ningún acta de culpabilidad.

El 24 de marzo, la Justicia dio el primer visto bueno. Las familias entraron con cajas de cartón y salieron corriendo: encontraron la pared del pasillo fisurada en forma de rayo y el marco de una ventana doblado como cuchillo de carnicero. La fiscalía dio marcha atrás en menos de seis horas. Desde entonces, cada perito que pisa el lugar aporta un nuevo sello en el informe y ningún nombre propio al expediente.

El regreso bajo tutela policial

El regreso bajo tutela policial

Esta madrugada, la Guardia de Auxilio levantó las cintas rojas del Sector 2 bajo tres condiciones: control de identidad en la puerta, custodia policial 24 h y gas cortado hasta que cada vecino gestione su reconexión individual ante Metrogas. El agua y la luz funcionan, pero el olor a humedad persiste en los pasillos. El ascensor aún no fue revisado; los vecinos firmaron un papel donde declaran que suben «por su cuenta y riesgo».

La clave está en la letra chica: la habilitación judicial no exime a COSUD de futuras reparaciones, pero sí la libera de nuevas erogaciones en hoteles. Traducción: si mañana aparece una nueva grieta, la mudanza corre por cuenta de cada familia. El plazo de garantía estructural que ofrece la empresa vence en 90 días, justo cuando termine el invierno porteño.

Mientras tanto, el sótano sigue inundado de escombros: la losa caída yace allí como evidencia incómoda. La fiscalía mantiene custodia policial sobre los escombros, pero no sobre los pisos. La investigación penal continúa bajo secreto de sumario; los peritos hablan de «carbonatación acelerada» y «sobrecarga de rodillos»; los vecinos hablan de goteras que nunca se arreglaron y de planos originales que nunca vieron.

El complejo Estación Buenos Aires fue inaugurado en 2017 como bandera del modelo de vivienda social urbana. Hoy, sus pasillos recién pintados de blanco olían a cloro y a incertidumbre. A las 9 de la mañana, la primera familia cruzó el portón con dos bolsos y una perra mestiza. La madre, Mariela Gómez, resumió el momento en una frase que nadie recogió en el comunicado oficial: «Volvimos, pero no festejamos; alquilar de nuevo es caro y acá, al menos, la hipoteca ya la pagamos».