El salvador se despierta con el diésel a 4,15 $ y el bolsillo en jaque
Desde la medianoche del 31 de marzo, llenar el tanque en El Salvador duele: el galón de diésel cuesta 4,15 $ y la gasolina superior roza los 4,30 $. El Gobierno lo atribuye al cierre parcial del Estrecho de Ormuz y a una cadena de ataques en el Mar Báltico que han reducido el flujo de crudo y encendido la mecha de los mercados.
La factura se reparte por regiones y nadie se salva
En la zona central, el conductor promedio pagará 4,29 $ por gasolina superior y 3,97 $ por la regular. En el occidente, la gasolina toca los 4,30 $ y el diésel 4,15 $. El oriente, lejos de ampararse, acaba de recibir el encargo más caro: 4,16 $ por diésel. El aumento acumulado en treinta días: 0,64 $ por galón de gasoil, la cifra más alta del último año.
La Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM) confirma que el tránsito restringido por Ormuz mueve entre el 20 % y el 25 % del petróleo mundial. Cada buque retenido allí es un latigazo que llega hasta las bombas de San Salvador. La Agencia Internacional de Energía añade otra puntada: las reservas globales de gasolina y diésel cayeron en marzo por debajo del umbral de seguridad. La combinación es explosiva y se paga en colones y centavos.

Los transportistas ya cuentan la pérdida
Roberto Hernández, dueño de tres microbuses en Soyapango, hace el cálculo en voz alta: «Subir la tarifa me quita pasajeros; mantenerla me quita el negocio». El gremio de transporte terrestre pedirá una mesa de negociación esta misma semana; la advertencia es clara: si no hay subsidio o ajuste de tarifas, el paro es cuestión de días.
El impacto no se queda en la ruta urbana. El agro, que mueve la cosecha de café y azúcar en camiones cisterna, ve crecer el costo logístico que ya representa el 18 % del precio final del saco. El consumidor final, aunque no maneje, pagará el sobrecosto en la libra de frijol o en el pasaje de bus.

La promesa gubernamental de transparencia se desvanece
El Ejecutivo anunció en enero un «fondo de estabilización» para amortiguar los vaivenes del mercado. Hoy, ese fondo brilla por su ausencia. La ministra de Economía, María Luisa Hayem, prometió informes quincenales sobre su estado; el último data de febrero y solo muestra saldos contables, no desembolsos. La pregunta flota en las redes: ¿dónde quedó el colchón?
Mientras tanto, la estación de servicio La 25, en la autopista a Comalapa, registró ayer filas de 40 minutos antes del cambio de precio. Carlos Ramírez, taxista, llenó el tanque y guardó el ticket: «Es mi comprobante de que ya todo subió, menos mi pasaje». La escena se repite en todas las bombas con variaciones mínimas: el gesto de resignación es el mismo.
El próximo capítulo se escribe en la primera quincena de abril
La DGEHM revisará precios el 14 de abril. Si el crudo Brent mantiene los 94 $ por barril que cerró el viernes, la tendencia será al alza. El analista energético Ernesto Hasbún estima que El Salvador podría tocar los 4,50 $ por galón de diésel antes de Semana Santa. «El país importa el 100 % de los hidrocarburos; cuando el mercado estornuda, nosotros neumonía», resume.
La única certeza hoy es el ticket impreso esta mañana: 53,20 $ por 12 galones de diésel. Esa cifra, convertida en porcentaje, significa que el salario mínimo de 365 $ mensuales ya se lleva un 14 % solo en combustible. El resto del mes queda en deuda. Y el país arranca abril con el tanque lleno de incertidumbre.