El vicepresidente de bolivia que alentó a la selección y desató una tormenta en monterrey
Mientras la selección boliviana respiraba tras 32 años de ausencia mundialista, su vicepresidente, Edmand Lara, desató un temporal político que ni el gol de Enrique Triverio logró tapar. El lunes 23 de marzo, un avión chárter despejó del aeropuerto militar de El Alto con destino a Monterrey. A bordo viajaba Lara, su esposa la diputada Diana Romero, su hijo y una delegación de 42 personas que incluía al gerente de Entel, dos periodistas estatales, cinco menores y una influencer. El objetivo: ver el repechaje contra Surinam. El resultado: un escándalo que ya costará el cargo a Romero y que revive la vieja grieta entre el gobierno y una ciudadanía que paga hasta los viáticos de sus ídolos.
El vuelo que nadie quería ver en sus casillas
La FBF confirmó que invitó al vicepresidente, pero no detalló quién cubrió los pasajes. Fuentes de la telefónica estatal Entel –patrocinadora de la Verde– revelaron que la empresa se hizo cargo de los boletos, alojamiento y viáticos de los cinco niños, sus acompañantes y la influencer. “Todo con respaldo legal”, aclaró Patricia Grossman, subgerente de Comunicación. Lo que nadie firmó fue el recibo de indignación social. En TikTok circularon videos de pasajeros comerciales que reconocieron al vicepresidente y lo increpaban: “¡Vaya a trabajar!”. La frase se convirtió en trending topic antes de que el avión aterrizara.
El jueves 26, en el estadio BBVA, la imagen de Lara sosteniendo la tricolor boliviana al revés fue el símbolo perfecto para una noche que terminó 2-1 a favor de Bolivia. Los silbidos ahogaron los cánticos. La bandera, invertida, parecía anticipar el revés político que llegaría 72 horas después.

Diez ausencias y un proceso disciplinario que ya corre
El domingo 29, cuando el equipo decidió quedarse a ver el duelo contra Irak, la familia Lara embarcó de regreso. En La Paz los esperaba otra tribuna: la Cámara de Diputados. El presidente de la asamblea, Roberto Castro, anunció proceso disciplinario contra Romero por “abandono de funciones”. La legisladora acumula diez inasistencias en lo que va de gestión; el reglamento permite máximo ocho. El castigo puede ir desde amonestación pública hasta pérdida de banca. “No es un capricho, es aplicar la ley”, sentenció Castro.
El viceministro de Coordinación Legislativa, Wilson Santamaría, ironizó: “Habrá que hacer el cómputo de cuánto tiempo está en la Vicepresidencia y cuánto en estadios”. La frase resume el malestar de un oficialismo que se ve forzado a mirar al espejo.

La factura que nadie quiere pagar
El costo real del viaje es un rompecabezas que nadie termina de armar. La FBF aportó entradas y hospitality; Entel confirma que pagó “al menos 18 pasajes”; el resto –hoteles cinco estrellas, traslados y viáticos– permanece bajo llave. El economista Marcelo Zabalaga estima que solo el chárter ronda los 120 mil dólares. “Con ese dinero se habrían comprado 14 mil dosis de vacuna antigripal para niños”, lanzó en radio Panamericana. El dato caló hondo en un país donde el 60 % de la población vive con menos de 400 dólares al mes.
Lara, consultado en el aeropuerto de Monterrey, se defendió: “Vengo con la conciencia tranquila”. La frase, grabada en vertical, ya es meme. En WhatsApp circula un sticker suyo con la bandera al revés y la leyenda: “Tranquilo, pero al revés”.
Una victoria deportiva que no alcanza para tapar el golpe político
Bolivia está a 90 minutos del Mundial. El martes enfrenta a Irak y la ilusión late. Pero la clasificación, si llega, tendrá un sabor agrio. La diputada Romero deberá sentarse en el banquillo disciplinario, Lara regresó con la moral en off side y la FBF enfrenta una auditoría que podría destapar un sistema de viajes corporativos que se financia con dinero público sin pasar por contratación.
El gol de Césár Menacho ante Surinam aún se celebra en las calles de Santa Cruz. Pero en La Paz la ovación se transformó en reclamo. Porque cuando la política se mezcla con la pasión, el único resultado posible es una derrota colectiva. Y esa, a diferencia del repechaje, no tiene segunda vuelta.