El viento azota cataluña: 170 emergencias en 14 horas y girona en el ojo del huracán

Catorce horas de vendaval han convertido la noche del sábado y la madrugada del domingo en un ejercicio de resistencia para los bomberos catalanes. Entre las 20:00 y las 10:30 han saltado 170 avisos, la mayoría concentrados en la costa norte: 150 en la región de Girona, donde el viento ha arrancado árboles, desprendido cornisas y, en la Escala, ha provocado un incendio forestal que a punto estuvo de descontrolarse a las 21:42.

La cifra habla por sí sola: cada cinco minutos, un nuevo parte de urgencia. En Vall-llobrega y Palamós el aire ha llegado a jugar a los bolos con los coches: a las 10:28 de este domingo, planchas de uralita y bidones han caído sobre vehículos aparcados. Milagro: heridos, cero.

El tejado que voló dos veces

Mientras tanto, en el Centro, la brigada municipal de Sant Joan de Vilatorrada vivía su particular pesadilla. A las 09:00 el tejado de su nave voló por segunda vez en 24 horas. La primera, el sábado; la segunda, el domingo. Dos días, mismo viento, mismo daño. El ayuntamiento ya ha anunciado una investigación: «No puede ser que un panel sandwich se despegue dos veces seguidas», reconocen fuentes municipales.

El resto de incidencias se reparten como granos de sal: 3 en Lleida, 2 en el sur metropolitano, 3 en Tarragona y 3 en Terres de l'Ebre. Parecen pocos, pero en cada uno de esos avisos hay una familia sin luz, un camión volcado o un tejado que cruje.

El 112, desbordado

El 112, desbordado

El teléfono de emergencias ha recibido 231 llamadas que han generado 161 expedientes. Los municipios más castigados: Castell-Platja d'Aro (21 partes), l'Escala (14) y Palamós (12). Operadores que llevan 25 años en la línea aseguran no recordar una saturación tan brutal por viento desde el temporal de 2008.

Meteorología avisa: el viento de componente norte seguirá soplando hasta el martes con racheas de hasta 90 km/h. La Generalitat ha activado el Plan Ventcat y pide prudencia. La factura preliminar de daños aún no se ha cerrado, pero los bomberos ya trabajan en turnos de 12 horas y los ayuntamientos han empezado a contar cables posteados y tejados volatilizados.

Cataluña despertó con el cielo despejado, pero con el sabor amargo de quien ha pasado la noche escuchando aullar el viento y los servicios de emergencia. El martes, cuando el temporal amaine, llegará el momento de revisar cada tejada, cada árbol y cada presupuesto. La lección es tozuda: el clima ya no avisa, golpea directamente.