El 'vístase' de francisco en carulla desata una ola contra el acoso en bogotá
El supermercado Carulla de Chapinero se convirtió en el epicentro de la indignación nacional cuando Francisco, un cliente, le espetó a una mujer: «Vístase si no quiere que la miren». La frase, grabada por la propia víctima, circula desde el domingo con la velocidad del fuego en redes y ya exige respuestas concretas a la cadena y a la administración distrital.
La secuencia que desató el escándalo
En el clip de 42 segundos se ve a la joven de 26 años —ropa deportiva, cola del super— mientras Francisco la encara con el carrito lleno. «Vístase, vístase, o desvístase, una de las dos», repite con el tono quédate-conmigo que usan quienes creen que la vía pública les pertenece. La víctima pide auxilio al seguridad; el guardia se acerca, pero no interviene. El hombre se va y ella rompe en llanto. El video ya suma 3,2 millones de reproducciones y desató la campaña #NoTeParezcasAFrancisco.
La Secretaría Distrital de la Mujer reaccionó en menos de tres horas: «Cuestionar a una mujer por su forma de vestir es violencia», sentenció. Activaron la Línea Púrpura para la víctima y anunciaron que abrirán expediente al establecimiento por omisión de protocolo. Carulla, por su parte, emitió un comunicado donde habla de «cero tolerancia» y promete capacitar a su planta en 48 horas. La medida suena a parche: en 2022 la misma cadena ya recibió tres denuncias por acoso en sus tiendas de Bogotá y solo una terminó en sanción.

El costo real de un 'piropo' convertido en escarnio
La estudiante de nutrición —prefiere no dar su nombre— asegura que lleva el mismo conjunto deportivo a la universidad desde hace año y medio. «Nunca me había pasado algo así, y miro igual que mis compañeras», dijo a este diario. El daño, advierte la psicóloga forense Lina Moreno, no desaparece con un video viral: «El cuerpo de la víctima registra la humillación como una agresión física; suele tardar entre seis y nueve meses en recuperar la seguridad en espacios públicos».
El caso recuerda al de María José Cárdenas, abogada que en 2019 denunció a un conductor de TransMilenio por tocamientos. La investigación duró 14 meses y el agresor recibió 48 meses de cárcel. Aquí no habrá carcelaje: el Código Penal colombiano no contempla penas de prisión por hostigamiento verbal si no hay amenaza de muerte. La víctima solo puede demandar por vías civiles y pedir una indemnización que, en promedio, no supera los 8 millones de pesos. Es decir: menos de lo que cuesta el carrito lleno de Francisco.
Mientras tanto, la cadena de supermercados se apresura a instalar puntos «Pide ayuda aquí» en pasillos de vinos y lacteos. La medida es tan tardía como simbólica: el problema no es la señalética, sino que el personal no sabe cómo reaccionar cuando un cliente se convierte en depredador. La única certeza es que la próxima vez —porque habrá una próxima vez— el video podrá durar 42 segundos o cuatro horas, pero el mensaje será el mismo: «Vístase». Y la respuesta institucional, otra vez, llegará tarde.