Avatar aún reina, pero la animación china y las secuelas disney revolucionan el top de taquilla
2.923 millones de dólares. Esa cifra sigue siendo el techo que nadie ha roto desde 2009, cuando James Cameron estrenó Avatar y redefinió el negocio del cine. Quince años después, la leyenda de Pandora sigue encabezando la lista de películas más taquilleras de la historia, aunque el podio se ha visto invadido por dragones chinos, superhéroes nostálgicos y emociones antropomórficas que arrasan en todos los continentes.
La sorpresa no es que Cameron siga en lo más alto, sino que lo haga por la renta mínima. Avatar: El camino del agua, su propia secuela, se quedó a 603 millones de alcanzarle. Un margen que parece holgado hasta que se descubre que, sin el impulso de China, la breve habría sido aún más estrecha. El crecimiento de los mercados asiáticos —y su afición creciente al cine de animación local— ha catapultado al top 10 a producciones que hace una década ni siquiera se estrenaban fuera de sus fronteras.
Ne zha 2 rompe el molde occidental
La irrupción de Ne Zha 2 en el quinto puesto —2.260 millones— no es un simple dato exótico. La cinta de inspiración mitológica, producida por el estudio chino Coloroom Pictures, ha pulverizado el récord de recaudación en su país y ha demostrado que Disney y Pixar ya no tienen el monopolio de la animación global. Su éxito se fraguó en dos semanas: el 70 % de la cifra total llegó antes de que acabara el mes de estreno. La clave fue un calendario propicio —sin bloqueo de importaciones estadounidenses— y una campaña de marketing que vendió la figura de Nezha como el antihéroe que la juventud china necesitaba para reconciliarse con su tradición.
El fenómeno no se queda en Pekín. La película ya ha superado a Spider-Man: No Way Home en Corea del Sur y se afianza como la animación no estadounidense más vista de la historia. Lo que antes era una anécdota —que una producción china escalara posiciones— empieza a ser una tendencia: en los últimos cinco años, tres filmes asiáticos han entrado en el selecto club de los mil millones. El mensaje es claro: el público quiere ver sus propias historias en pantalla grande y está dispuesto a pagar por ellas.
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Disney se reinventa a sí misma
Mientras tanto, en el patio de Burbank, la casa del ratón ha encontrado la fórmula para no perder fuelle: secuelas de éxitos antiguos y apuesta por la nostalgia calculada. Intensamente 2 ha sumado 1.698 millones y se ha convertido en la primera película animada de Pixar en tocar los mil millones desde la pandemia. El truco fue doble: recuperar a los personajes que los millennials llevan tatuados en la memoria emocional y estrenar en plena vorágine del Barbenheimer, cuando las salas necesitaban producto familiar para equilibrar cartelera.
Zootopia 2 ha repetido la jugada con conejo y zorro, pero añadiendo un ingrediente nuevo: la crítica social sobre la inmigración encubierta de aventura policiaca. El resultado, 1.866 millones, ha dejado atrás a la primera parte y ha situado a Disney con dos animaciones simultáneas en el top 10, algo que no lograba desde 2016. El estudio ha comprendido que la clave no es innovar por innovar, sino devolver al espectador exactamente lo que quiere, con un ligero giro de tuerca ideológico para que el rewatch se sienta casi obligado.
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El eterno retorno de cameron
Con dos títulos en el ranking, James Cameron sigue siendo el único director capaz de empatarse a sí mismo. Titanic resistió durante doce años en el primer puesto hasta que Avatar lo desplazó en 2009. Ahora, la historia se repite con El camino del agua, que amenazó con arrebatarle la corona durante los primeros meses de 2023. La estrategia del cineasta canadiense es la de siempre: tecnología punta, ventana exclusiva en IMAX y una campaña de misterio que convierte cada estreno en acontecimiento planetario.
Pero hay un detalle que pocos reparan: ambas películas han crecido gracias a los reestrenos. Titanic sumó 343 millones adicionales en su paso por cines 3D en 2012 y 2017. Avatar ha vuelto a los cines en cuatro ocasiones, la última en 2022 con motivo de la promo de la secuela. Es decir, el récord no solo habla de éxito inicial, sino de la capacidad de Cameron para convertir sus obras en productos perennes, como si fueran ediciones de lujo que se revalorizan con el tiempo.
El club de los mil millones se estrecha
Entrar en el selecto grupo de los mil millones de dólares ya no basta. Hoy hacen falta casi mil setecientos para colarse en el top 10. La competencia se ha vuelto feroz: streaming que reduce las ventanas de exclusivida, mercados emergentes que estrenan simultáneamente y una audiencia fragmentada que exige experiencias imposibles de piratear. Por eso las majors apuestan por franquicias, universos compartidos y eventos cross-media que obliguen al fan a consumir lo mismo en distintas plataformas.
Lo que nadie cuenta es que, detrás de los números, late una guerra de algoritmos. Disney controla el 32 % de la taquilla mundial gracias a su red de distribución propia; Sony ha blindado a Spider-Man con acuerdos exclusivos en China; y Paramount ya negocia con cadenas asiáticas para estrenar Avatar 3 en formato 48 imágenes por segundo, una velocidad que las salas locales aún están aprendiendo a digerir. La batalla ya no es por la butaca, sino por quién impone el estándar técnico que obligará al resto a invertir.
El ranking, por tanto, no es solo un selfie del gusto popular; es la radiografía de un negocio que se reinventa cada seis meses. Y mientras tanto, James Cameron ya prepara Avatar 4 y 5, convencido de que la única forma de batir a Avatar es volver a nacer. La historia del cine, en sus propias palabras, «no termina hasta que la taquilla deje de hablar». Hoy, la taquilla sigue hablando chino, inglés y na'vi. Mañana, quizás, estrenará un idioma que aún no hemos aprendido.