Caída en el set: accidentes, huelga y polémicas en el nuevo filme de majors
Un incidente aparatoso en el set de 'Run Hide Fight Infidels', la secuela de la controvertida película de 2020, ha desatado una crisis laboral y reabierto el debate sobre la seguridad en las producciones cinematográficas independientes. Jonathan Majors y su coestrella, JC Kilcoyne, sufrieron una caída de dos metros a través de una ventana de vidrio templado mientras filmaban una escena de disparos simulados, un evento que ha expuesto tensiones preexistentes entre la producción y el sindicato de trabajadores.
Un accidente que revela deficiencias
Según testigos, la caída se produjo cuando Majors y Kilcoyne retrocedieron tras una señal de disparo simulado, apoyándose en la ventana, que cedió inesperadamente. Afortunadamente, ambos actores resultaron con heridas relativamente leves; Kilcoyne necesitó suturas en las manos, mientras que Majors no sufrió lesiones graves, según fuentes cercanas a la producción. Pero lo que realmente preocupa es que este accidente, lejos de ser un incidente aislado, habría sido la punta del iceberg de una serie de problemas de seguridad denunciados por el equipo técnico.
La International Alliance of Theatrical Stage Employees (IATSE) ya había convocado una huelga para el 26 de marzo de 2026, debido a disputas sobre salarios y la falta de un acuerdo que garantizara la financiación de los fondos de salud de la unión. Sin embargo, la caída de los actores aceleró la decisión de los trabajadores de abandonar el set. Más del 60% de la plantilla había firmado tarjetas sindicales, lo que demuestra el creciente descontento con las condiciones laborales.
Las denuncias de los empleados son escalofriantes: caída de utilería pesada, falta de supervisión en escenas complejas y problemas con la instalación de efectos especiales. La situación se agrava aún más por la intención de la producción de utilizar un espacio afectado por moho negro y con advertencias de presencia de amianto, un riesgo evidente para la salud de los trabajadores. La ventana que cedió, según Deadline, estaba destinada a un stunt posterior, sin actores involucrados, lo que plantea serias interrogantes sobre la planificación de la seguridad en el set.

La respuesta de los productores: minimización y ataque al sindicato
Ante la crisis, los productores de 'Run Hide Fight Infidels', liderados por Dallas Sonnier de Bonfire Legend, han optado por minimizar los riesgos y atacar directamente al sindicato. Sonnier, en declaraciones a Entertainment Weekly, desestimó la gravedad del incidente, comparando la caída de los actores con las “carreras cinematográficas fallidas de los representantes sindicales”. En una declaración aún más incendiaria a Deadline, el productor añadió una frase que ha generado indignación: “Toda la industria está en caída libre debido a las huelgas, y ahora que sus miembros están sin trabajo, están tratando de sabotear a los pocos que todavía producen. No negociamos con comunistas”.
Mientras la producción intenta minimizar el impacto de la huelga, continúa parcialmente con el rodaje, buscando activamente reemplazos para los trabajadores en huelga, una estrategia que IATSE busca evitar.

El regreso de majors: entre la esperanza y la controversia
Este proyecto representa un intento más de Jonathan Majors por reactivar su carrera tras la condena por agresión y acoso en 2023, un evento que le costó la participación en la saga de Avengers. Su reciente aparición en 'Magazine Dreams' marcó su regreso a la gran pantalla, pero la sombra de su pasado legal sigue presente. 'Run Hide Fight Infidels' se presenta como una oportunidad para demostrar su valía, pero la reciente crisis en el set amenaza con complicar aún más su camino de redención.
Las imágenes del accidente y las declaraciones de los productores han encendido el debate sobre las condiciones laborales en la industria cinematográfica, especialmente en producciones independientes de bajo presupuesto. La caída de Majors y Kilcoyne no es solo un accidente desafortunado, sino un síntoma de una problemática más profunda que exige una revisión urgente de los protocolos de seguridad y la protección de los derechos de los trabajadores.