España logra el déficit más bajo desde 2007, pero la factura de la dana oculta grietas

España ha metido el 2,39 % del PIB en el bolsillo de Bruselas y ha salido airosa del examen de 2025. El déficit público —40.330 millones— es el más bajo desde que la crisis financiera pinchó la burbuja. Pero hay un 'pero' de 3.550 millones que nadie ha querido dejar en la sombra: la dana del pasado septiembre, que obligó a reparar carreteras, puentes y la confianza de quienes perdieron todo en Valencia.

La recaudación arrasa: 325.356 millones que no son solo inflación

El Ministerio de Hacienda celebra un crecimiento del 10,4 % en la recaudación tributaria. Lo que no cuentan en el comunicado oficial es que el IRPF creció un 10,1 % gracias a la precariedad: más trabajadores, más horas extras y salarios que subieron justo lo que el IPC les dejó. El IVA, otro 9,9 %, lo pagamos todos cada vez que abrimos la nevera. Y las sociedades, 8,1 % más, lo firman las eléctricas y los bancos que cerraron 2025 con beneficios récord. El nuevo impuesto a las transacciones financieras apenas rascó los 339 millones: migajas para un pastel de 42.000.

Las autonomías rozan el abismo: murcia y la comunitat, al borde del 1,6 %

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Mientras la Administración central se apunta el tanto, ocho comunidades autónomas han tenido que apretarse el cinturón hasta lograr superávit. Navarra lidera con un 2,04 % gracias a su concierto fiscal, pero en Murcia y Valencia el déficit roza el 1,6 % de su PIB. La liquidación del ejercicio 2023 —hecha pública en 2025— dejó un agujero que las CCAA aún están pagando. La Seguridad Social, por su parte, ha reducido su déficit un 32 %, pero sigue gastando 5.580 millones más de lo que ingresa por cotizaciones. La pirámide no miente: más pensionistas, menos nacimientos.

El riesgo que no aparece en las cuentas: déficit climático

Arcadi España, flamante ministro, habla de 'país fiable'. Lo cierto es que el clima ha pasado a ser una partida más del presupuesto. La dana costó 3.550 millones y el próximo fenómeno ya tiene fecha en el calendario meteorológico. Cada vez que llueve a mares, el déficit real se dispara por encima del 2,5 % que prometimos a Bruselas. La factura de los desastres naturales ya no es un imprevisto: es una línea programada.

En los pasillos de Hacienda reconocen que la receta fiscal se agota. Subir impuestos ya no genera réditos políticos y recortar gastos sociales es suicida en año electoral. La solución, confiesan en privado, pasa por blindar partidas climáticas en cada Presupuesto. Porque la próxima dana no pedirá permiso y, cuando llegue, el 2,39 % de hoy será un recuerdo de cuando España aún podía presumir de disciplina.