España se atasca: 20 km de colas y siete accidentes en la misma mañana de jueves santo
Siete accidentes, 20 kilómetros de retención y millones de coches que aún no han pisado la autopista. La operación salida de Semana Santa ha estrenado su fase dos con un trágico repaso por toda la geografía española: desde la A-7 en Málaga hasta la AP-1 en Burgos, la imprudencia y la saturación se han combinado para regalar un Jueves Santo de bocina y ambulancia.
Madrid-burgos, la autopsia de un colapso
Un choque múltiple a primera hora —una mujer herida leve y diez coches implicados— ha convertido la entrada a Burgos en un aparcamiento de 20 km. La DGT mide el tapón desde el pk 52 (Santa María-Ribarredonda) hasta el 24,5 (Santa Olalla de Bureba). El mensaje oficial es claro: «Evite la AP-1 si puede». La realidad, más cruda: no hay alternativa real que no pase por un desvío provincial de carretera comarcal repleta de camiones.
La A-3 no se queda atrás. Dos accidentes en menos de dos horas: uno en Loriguilla (Valencia) y otro en Honrubia (Cuenca). Misma autopista, misma dirección, mismo resultado: carril cortado y coches que se convierten en hornos de 40 °C mientras los servicios de emergencia recortan la mediana para abrir un pasillo.
En Málaga, la A-7 ha dicho basta. Un golpe seco en Puerto de la Torre ha dejado la vía hacia Motril cortada durante casi dos horas. El helicóptero de la DGT sobrevoló la zona y contó 6 km de colas que retrocedían hasta la rotonda de la Universidad. El Mediterráneo se quedó sin salida.

La factura de los 9,9 millones de desplazamientos
La DGT avisó: entre el miércoles y la madrugada del lunes 6 se esperan 9,9 millones de trayectos largos, un 2,03 % más que en 2024. La cifra habla por sí sola: cada punto porcentual equivale a 200.000 coches extra que buscan la misma plaza de aparcamiento en la misma playa o la misma cuneta de la misma ermita.
Lo que nadie cuenta es que el modelo de operación «salida escalonada» se ha roto. La tele-trabajo ya no absorbe el puente; los vuelos low cost han subido un 28 % y muchos han cambiado el avión por el asfalto. El resultado: más familias en carretera, más prisa por llegar, más tentación de adelantar en línea continua.
La red estatal se resiente en ambos sentidos: Barcelona (AP-7, Villafranca del Penedès), Bilbao (A-8, Ortuella), Sevilla (AP-4, Los Palacios) y Granada (A-92, Huétor-Tájar) suman sus propios capilares de ensayo. Ni el norte escapa: la AP-68 en Zaragoza (Gallur) y la A-52 en Orense (A Canda) amplían la lista de siniestros con un denominador común: exceso de velocidad y distracción con el móvil.
La DGT ha desplegado 11.000 agentes, 600 cámaras y 62 helicópteros, pero el control no alcanza cuando el factor humano se descontrola. El parte oficial cierra con la frase de rigor: «Conduzca con prudencia». Tras años escuchando la misma letanía, la advertencia suena a carta de despedida del sentido común.
La Semana Santa acaba de empezar y ya hay heridos, coches destrozados y familias que pasarán la noche en un hotel de carretera. La cuenta de los 9,9 millones sigue abierta y el asfalto, como cada abril, exige su peaje en tiempo, gasolina y, a veces, en vidas.