España toca techo: la deuda roza los 1,7 billones pero baja por primera vez desde la pandemia
España cierra 2025 con una factura que pesa 1,69 billones de euros. La cifra es récord, pero esconde una primicia: por primera vez desde 2020 el lastre sobre la economía baja y se queda en el 100,7 % del PIB. El Banco de España lo confirmó este martes: el país ha logrso raspar un punto entero de deuda en doce meses y cumplir el objetivo fiscal que se había fijado el Gobierno para todo el año.
El truco está en la letra pequeña
La administración central engorda su cuenta: 1,56 billones, 73.245 millones más que hace un año. Las autonomías también aprietan el gatillo: 5.698 millones adicionales que dejan la deuda autonómica en 341.642 millones. Y la Seguridad Social, aún pagando los intereses de la ‘bazuca’ covid, suma 10.006 millones más de endeudamiento. Solo los ayuntamientos logran recortar: 2.126 millones menos, una gota en el océano.
El resultado neto es una fotografía desigual. El Estado absorbe el 92,6 % del PIB en concepto de deuda central; las comunidades, el 20,2 %; los consistorios, apenas el 1,2 %. Y, aun así, la ratio total baja. ¿Cómo? El PIB crece más deprisa que la deuda por primera vez en cinco ejercicios. La recuperación del consumo y el turismo empujan los ingresos y maquillan el agujero.

Valencia y cataluña lideran el ranking del desequilibrio
Comunidad Valenciana mantiene su triste liderazgo: el 40,7 % de su riqueza está comprometida con acreedores, la misma proporción que hace doce meses. Murcia (31,2 %), Castilla-La Mancha (28,3 %) y Cataluña (28,2 %) le siguen de cerca. En euros, Cataluña acumula 90.082 millones de deuda, Valencia 63.934 y Andalucía 40.721. En el lado opuesto, Navarra apenas necesita el 9,4 % de su PIB para financiarse y Canarias el 10,8 %.
El mapa municipal repite la historia. Madrid, Barcelona y Zaragoza concentran los mayores volúmenes nominales —1.561, 1.287 y 532 millones—, pero también los recortes más intensos: -19,7 %, -7,4 % y -6,3 % respectivamente. El ajuste local anticipa lo que el resto de administraciones aún deben afrontar: contener gasto antes de que los tipos de interés vuelvan a subir.
España ha ganado un respiro, no la partida. El 100,7 % de deuda sobre PIB sigue siendo uno de los ratios más altos de la eurozona y el colchón de crecimiento puede evaporarse si la inflación resurge o Bruselas endurece las reglas fiscales en 2026. La factura llega aplazada, pero llega.