Explosión en la méxico-pachuca fulmina a 'el payín': corrido de muerte para el operador del mayo
La camioneta negra corría a 18:06 del viernes por el kilómetro 39 de la México-Pachuca cuando, de pronto, una luz naranja la devoró por dentro. El fuego no vino de afuera: estalló en el piso del copiloto, entre las piernas de Francisco Beltrán, alias El Payín, el hombre que los corridos presentan como emisario de Ismael “El Mayo” Zambada. Dos minutos después, el cuerpo del sinaloense quedó carbonizado junto al de su chofer, Humberto Rangel Muñoz, mientras la carrocería se incrustaba contra el muro de contención de Tecámac.
Viaje de ida, sin retorno
El trayecto parecía rutinario: recoger al “protegido” en el AIFA y llevarlo a Tepito, donde negocia abastos de droga y armas para la facción de Los Mayos. Pero alguien colocó –o él mismo transportaba– un artefacto que la Guardia Nacional ya cataloga como granada de mano. Ningún proyectil entró por la ventana: el detonador viajaba dentro. La hipótesis oficial apunta a un ajuste interno o a un paquete-bomba que estalló antes de tiempo.
Las cámaras de seguridad del fraccionamiento Haciendas del Bosque captaron el zigzag final: el neumático delantero estallado, la SUV subiéndose al divisor, las llamas lamendo el asfalto. El video circuló en redes antes de que los primeros policías llegaran a plantar conos y esconder las placas con cartulina.

Corrido que se apaga a mitad de verso
Beltrán tenía 34 años y un currículum que solo existía en las letras de Grupo Arriesgado: “Mi sangre de rancho, a mí me tocó así”. En Phoenix, Puerto Peñasco y Culiacán lo conocían como el hombre que mueve mercancía sin estridencias: ni Los Chapitos ni Los Rusos lo señalaban en público. Su apodo, dicen en la Sierra, nació en una mesa de dominó: pagaba rápido y sin reclamos, “pay” en la jerga de apuestas. El gobierno lo fichó en 2022 por lavado, pero la carpeta quedó en cajón.
La fiscalía estatal ya levantó un peritaje balístico y un análisis de residuos; en la morgue de Ecatepec los forenses revisan si el cadáver lleva tatuaje del número “4×1”, marca de los emisarios de Manuel Noriega Rivas, el “Meño”, socio histórico del Mayo. Mientras tanto, en Tepito los vendedores de discos pirata ya cambiaron la portada del corrido: la foto de Beltrán ahora lleve una cruz negra y la leyenda “Descanse en paz, compadre”.
La autopista reabrió a las 22:30. Al día siguiente, la única huella visible era un trozo de chasis fundido que los automovilistas confunden con escombro. La guerra del fentanilo avanza: un operador menos, un silencio más. Y el próximo vuelo del AIFA aterrizará con otro nombre, otra canción, otro cadáver en la maleta.