Explosión en túnel de chongqing deja cuatro muertos y desata la alarma por fugas de gas en obras de china

Una detonación ha sacudido este lunes a las 15:05 hora local el túnel que la autopista nacional G42 perfora entre Hubei y Sichuan. El estallido ha volado los andamios, ha desplomado un tramo de coronación y ha dejado a cuatro trabajadores sin vida. Nueve más han sido evacuados con quemaduras de segundo grado y fracturas múltiples. El plan de emergencia ha bloqueado el acceso a la zona y ha convertido la comarca de Wanzhou, en Chongqing, en un escenario de sirenas y humo blanco que aún no se disipa.

La versión oficial se tambalea ante las primeras pérdidas

La comisión distrital de transporte ha tardado 47 minutos en reconocer el siniestro. En ese lapso, la agencia Xinhua ha cambiado dos veces el parte: primero hablaba de «fuga de gas» y de una desaparecida; después elevaba la cifra de heridas a doce. La versión definitiva —cuatro fallecidos, nueve heridos— ha llegado cuando los equipos de rescate ya habían sellado el túnel con cinta amarilla y la prensa local recogía testimonios de obreros que aseguran haber olido azufre horas antes del estallido.

El ministerio de Emergencias ha abierto un expediente interno que, de momento, apunta a una acumulación de metano en la galería de 2,3 km que se construye para aliviar el tráfico de camiones entre la cuenca del Yangtsé y el altiplano de Sichuan. Los técnicos sospechan que una perforadora de diámetro 3,5 m rozó una bolsa de gas atrapada entre capas de pizarra carbonífera. La explosión ha generado una onda de sobrepresión de 0,9 bar que ha arrastrado herramientas, vagonetas y vigas de acero durante 150 metros.

Chongqing, el nuevo talón de hierro de la infraestructura china

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La megaautopista G42 forma parte del plan «Cinturón y Ruta» que Pequín promueve para conectar el interior del país con puertos del sudeste asiático. Solo en Chongqing hay 18 túneles en construcción simultánea. El ritmo —un kilómetro cada tres días— ha obligado a contratar turnos de 12 horas y a adelantar explosivos sin los informes geológicos exigidos. El pasado abril, otro túnel en la misma provincia sufrió un derrumbe que costó seis vidas. El informe oficial culpó a la lluvia; los peritos privados hablaron de «sobreexcavación».

La constructora China Railway 12th Bureau Group, adjudicataria del tramo, ha suspendido la actividad en las tres frentes que opera en la zona. Su cotización en la bolsa de Shanghái ha caído un 2,4 % en las dos horas posteriores al accidente. Los familiares de los fallecidos —tres hombres y una mujer, todos originarios de Guizhou— han sido reunidos en un hotel cercano y se les ha ofrecido una indemnización de 1,2 millones de yuanes (unos 150.000 euros) por cada víctima, a cambio de no hablar con medios extranjeros.

Mientras tanto, los equipos de rescate siguen extrayendo aire del túnel con ventiladores de 200.000 m³/h. La concentración de metano ha bajado del 4,2 % al 0,8 %, pero los técnicos no se atreven a garantizar que no haya nuevas bolsas de gas. La autopista, prevista para inaugurarse en diciembre de 2025, podría retrasarse un año. La promesa de reducir en tres horas el trayecto entre Wuhan y Chengdu se ha quedado, por ahora, enterrada bajo toneladas de escombros y silencio.